El nefasto 70%

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

e-mail: jairofrancos@hotmail.com

El aumento a todas luces de los cultivos de coca en el país, obedece a la carencia de una política de autoridad en control a la existencia de este fenómeno.

Un ejemplo patético lo configura la Sierra Nevada de Santa Marta, donde según las autoridades existen diversos grupos al margen de la ley, dedicados a la siembra, producción y comercialización, no obstante que en el macizo montañoso existen batallones de alta montaña, sumados a otras regiones que también sufren la misma situación.

Cabe preguntar ¿Cuál es el papel de estos integrantes de la fuerza pública? Interrogante este que reviste trascendencia y lo más inaudito es que luego de ser enviada la droga al exterior, no existe control alguno, pero sale.  ¿Qué se puede hacer? Muy a pesar de las intenciones y gestiones que transmite el joven presidente colombiano Iván Duque Márquez, afirmando que hay que crear un bloque de contingencia que permita desarraigar y contrarrestar el   perverso y tenebroso fenómeno de las drogas, no solo el cultivo, sino lo más nefasto su consumo; estrategia que hay que fortalecer con una dinámica más funcional que involucre la efectiva sustitución de cultivos. 

Inquieta y preocupa, hace rascar la cabeza a más de uno el pronunciamiento entregado hace pocos días por la oficina de control de política antidrogas del gobiernos de los Estados Unidos, donde anuncia que el 70% de la cocaína en el mundo sale de Colombia; dicha preocupación es por poco tiempo, pasa y es como si no hubiera ocurrido nada.  Ese rotulo, ser el mayor productor de coca en el mundo, no debe enorgullecer a nadie; sin embargo, Colombia lo tiene.  Molesta más, cuando el gobierno norteamericano amenaza con meter al país en una lista negra y ponerlo en la picota a nivel mundial; pero ¿qué hace ese país para controlar el ingreso del alcaloide allí?  Lo que si es cierto es que a mayor producción, más consumo; mayores cultivos, más coca. ¿Será que ese nefasto pronunciamiento, determinará que se utilice el glifosato?, como es el herbicida para fumigar las plantaciones de coca que existe en el país; claro está, que hay que esperar que determina la Corte Constitucional sobre las condiciones de su uso, a las que deberá someterse el gobierno y el Consejo Nacional de Estupefacientes el que decidirá al respecto si se debe considerar la sentencia 236, que en el caso de usar el herbicida se tendrán que minimizar riesgos; como no fumigar cerca a poblaciones, recursos hídricos… 

Es alentador, lo manifestado por la Casa Blanca que por primera vez en siete años, disminuyeron los cultivos de coca en el país en mil hectáreas, reducción que se mostró para el 2018. La disminución es poca, de todas maneras es reducción.  Con base en lo anterior los estamentos de la sociedad colombiana estamos obligados a abonar esfuerzos y de qué manera, dirigidos a concientizar la niñez y la juventud con programas de prevención.  Estas campañas didáctico- pedagógicas, deben comenzar desde casa, luego el colegio y posteriormente la sociedad; este trabajo de concientización articula un hecho importante, referente a que a mayor producción más consumo

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