Propaganda negra y rumorología

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alicia Peñaranda Fernandez

Alicia Peñaranda Fernandez

Columna: Opinión

e-mail: [email protected]

Twitter: @AliciaPenaranda

Web: APconsultoriapolitica.blogspot.com

En política la propaganda negra se utiliza para distorsionar mensajes, crear rumores, difundir falsas noticias y empañar la imagen de algún personaje de la vida pública.

Ésta fue aplicada durante la Segunda Guerra Mundial en ambos bandos y su impacto tuvo diferentes efectos, pero el objetivo siempre fue el mismo: despertar pensamientos y sentimientos que nunca surgirían sin este impulso.

La propaganda negra tiene lugar en la política en todas sus dimensiones, pero en época electoral adquiere mayor importancia, teniendo en cuenta que el tinte amarillista genera placer en muchos.

Antes de centrarnos en el tema de la propaganda negativa y sus efectos, es necesario anotar que la propaganda negra hace parte de una clasificación de varios tipos de propaganda.

Dicha diferenciación está dada por una simbología de colores que da buena cuenta de la clase de propaganda a la que se refiere.

Por ejemplo, la propaganda blanca, la sana o transparente, es una actividad abierta en la que el emisor no oculta su identidad, habla en nombre de su gobierno y se centra en los aspectos favorables de su gestión.

Antes de llegar al otro extremo, el de la propaganda negra, encontramos la propaganda gris, que es anónima, no lleva firma alguna y deja al objetivo que adivine su origen.

Ya por último, la propaganda negra, que es la que esconde su origen, se concentra en el adversario político, algunas veces finge nacer de él y siempre tiene como finalidad debilitarlo.

Consultores políticos y grandes firmas asesoras de talla mundial usan la propaganda negra como principal mecanismo de marketing electoral, y se dedican a investigar a los adversarios con el objetivo diseñar un ataque negativo de gran impacto en la opinión pública.

La propaganda negra es algunas veces más negra que otras, el punto que intento resaltar al respecto es que los colombianos tenemos en nuestra cultura y esencia factores que acelerarían este proceso. Puesto que se basa en el rumor y en la rapidez con la que se difunde el mensaje, en este país la propaganda negra es efectiva.

En países del primer mundo también existe propaganda oscura, la diferencia es que es necesario un gran trabajo de marketing, es decir, la colaboración de los ciudadanos es mínima, por eso tienen que recurrir a grandes inversiones económicas en material publicitario, difusión masiva en la web y personas expertas en rumorología (empleo o difusión de rumores - Real Academia Española).

nuestro país los expertos en propaganda negra suelen ser los propios candidatos, quienes no tienen que hacer mucho esfuerzo pensando en estrategias de difusión del rumor porque los mismos ciudadanos de la mano de algunos medios de comunicación, nos encargamos de hacer el trabajo de manera gratuita.

Conociendo el problema es fácil atacarlo. En campaña política se utilizan mecanismos bastante reprochables que los ciudadanos no debemos permitir, mucho menos ayudar a propagar. Difundir rumores sin fundamento, repetir información negativa que venga de fuentes dudosas y hablar sin conocimiento de causa, contribuye a una práctica que entorpece la democracia.

Estas elecciones cerrémosle la puerta a chismes políticos de peluquería; digámosle no, a información sucia que afecte la integridad e intimidad de cualquier candidato; no divulguemos información que no sea de alguna fuente confiable y démosle al debate político el nivel que merece.

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