Una princesa caprichosa

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Andrés Londoño Botero

Andrés Londoño Botero

Columna: Bitácora del primer y cuarto cuadrante

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Una princesa de refinadísimos gustos y exigencias fue concebida en Colombia hacia el año 91. Instruida en etiqueta, no tuvo escrúpulos para permitir que individuos de diversas tendencias entraran en su palacio.

Sin embargo, sin saberlo esta muestra de cortesía y educación permitió que quienes buscaban sólo su bienestar individual y el triunfo de las pasiones sobre la razón, entraran a hacer parte de su formación.

Es de pronto por esto que esta dama tiene más llamados de atención y más reformas a su personalidad, que años.

Con gran cordialidad y etiqueta, fueron recibidas por ella las intenciones de señores que se paseaban por los jardines de su palacio. Este es el caso de Pablo Escobar, quien buscando despertar patriotismo en esta dama, logró que entre sus actuares se prohibiera el envió de sus ciudadanos a pagar sus penas en otros reinos.

Por su afán de ser concisa y específica, olvidó que el tener ideas y reglamentos generales, iban más con su posición. Es por esto que ilustres caballeros han hecho modificaciones en ella, basándose en maneras de actuar provenientes de sus más arraigados sentimientos libertinos franceses, pues ésta dama tuvo tiempo de rebeldía en su juventud.

Por tratar de escucharlos a todos, olvidó que los tributos de su reino no eran infinitos. Trató de cumplir sus más osados caprichos consumistas para tratar de ser la princesa más popular a leguas de distancia. Entre los caprichos mencionados se encontraba el hacer la mayor cantidad de castillos para así poder tener una mayor cantidad de empleos para ofrecer.

Esta princesa quería hacer de su reino uno de los más grandes que jamás se hubieran visto. Como una joven aventurera y utópica, quiso implantar políticas populistas de incalculables costos, que desafortunadamente ni los reyes más ricos del mundo podrían costear.

Libertina como era ella, promulgó principios incomprensibles. Se puede suponer que sus padres la reprendían continuamente, ya que ella le inculcó a su pueblo la libertad para desarrollar su personalidad como éste quisiera. Lo anterior quería decir que cada quien estaba en su derecho de actuar en contra de los principios inculcados por sus progenitores, ya que su sufrimiento estaba amparado por el pensamiento de esta joven princesa.

Quizás fue también por lo anterior que ella le dio libertad a un grupo de malhechores -quienes disfrutaban el negociar con polvos blancos- para que formaran partidos políticos y de esta manera pudieran acceder a cargos donde podrían manejar recursos y poderes tanto locales y regionales dentro de dicho reino.

Y es que esta princesa confiaba tanto en sus súbditos, que decidió otórgale a sus provincias más autonomía en su actuar.

A falta de un mayor control, algunos súbditos que se mezclaban con los hombres descritos en párrafos anteriores, usaban la confianza que se les otorgaba para acceder al poder y ejercer la ley a su parecer.

Gracias a la gentileza y comprensión de esta princesa, no se le ha corrido del poder. Sin embargo, a pesar de sus caprichos y la facilidad con que la gente puede realizar querellas por todo y por nada, cobrándole dinero al estado; la libertad de actuar otorgada a malintencionados.

Es por esto que seguiremos padeciendo de la deficiencia que nos implanta, destinando cada vez más recursos a cubrir falencias causadas por su propia creación, en vez de destinarlos a sectores que les producirían más bienestar a los ciudadanos.

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