El poeta Leopoldo Lugones y el Modernismo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Vanegas Mejía

José Vanegas Mejía

Columna: Acotaciones de los Viernes

e-mail: jose.vanegasmejia@yahoo.es

Cuando se habla de literatura, o de historia o de arte, es conveniente tener claro el momento al cual nos referimos. Por eso exponer el tema del Modernismo literario sin antes precisar que este movimiento siguió cronológicamente al Romanticismo en la poesía, dejaría la impresión de que se está disertando sobre una forma cultural que no tiene un antecedente real.

Para mencionar a Leopoldo Lugones y destacar sus méritos en la literatura argentina e hispanoamericana debemos devolvernos un poco en el tiempo y recordar a Rubén Darío, poeta nicaragüense creador del Modernismo. Pero también es necesario señalar que ese Modernismo de Darío resultó de la fusión del Simbolismo y el Parnasianismo, prácticas que daban preferencia, respectivamente, al símbolo y a la forma en detrimento del sentimiento, preocupación suprema del Romanticismo.

La vida de Leopoldo Lugones está llena de saltos que lo llevaron a militar en partidos políticos antagónicos entre sí. Se inició como firme convencido de la ideología socialista pero poco a poco fue adoptando posturas conservadoras hasta llegar a ser un auténtico representante del fascismo argentino, sobre todo de 1924 a 1930, cuando apoyó el golpe de Estado de ese año. Nació Lugones el 13 de junio de 1874 en Villa del Río Seco y murió en Buenos Aires en 1938.

Fundó con José Ingenieros el periódico socialista revolucionario “La Montaña”. Fue director de la Biblioteca Nacional de Maestros. Vivió en París entre 1911 y 1914. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1926. Fundó en 1928 la Sociedad Argentina de Escritores. Como poeta Lugones se inició con el poemario “Los mundos” (1893). Su encuentro con Rubén Darío, en 1896, fue decisivo para orientar su poesía.

Bajo esa influencia escribió “Las montañas de oro” (1897). En 1906 Lugones experimentó con cuentos de misterio en su obra “Las fuerzas extrañas”. Este libro, junto con “Cuentos fatales” (1926), son considerados precursores de la narrativa breve en Argentina, que tendría una vasta tradición a lo largo de todo el siglo XX. Si bien se analiza, esta producción de cuentos influyó en la narrativa de Jorge Luis Borges y de Julio Cortázar.

A la admiración de Lugones por “Martín Fierro” y al estudio profundo que hizo de esta obra se debe en gran parte la devoción que los argentinos sienten por la novela inmortal de José Hernández. En efecto, en 1913 Lugones pronunció en el Teatro Odeón una serie de conferencias titulada “El Payador”. El tema principal fue el poema gauchesco “Martín Fierro” y la exaltación de la figura del gaucho como paradigma de nacionalidad.

A Lugones se lo relaciona con el Modernismo y se cita su obra más conocida: “Lunario sentimental”, escrita en 1909. Sin embargo, otros poemas de este autor son: “Las montañas de oro” (1897), “Los crepúsculos del jardín” (1905), “Odas seculares” (1910), “El libro fiel” (1912), “El libro de los paisajes” (1917), “Las horas doradas” (1922), “Poemas solariegos” (1927), “Romances del Río Seco” (1938), “Cancionero de Aglaura” y “La blanca soledad” (póstumos). En narrativa escribió “La guerra gaucha”, “Las fuerzas extrañas” y “Cuentos fatales”, además de la novela “El Ángel de la sombra” (1926).

Lugones pertenece a una generación de antítesis con respecto al primer Modernismo preciosista que culmina en 1903. Esta segunda etapa se conoce como Posmodernismo y a ella pertenecen el Rubén Darío de “Canto a la Argentina” (1910), el Guillermo Valencia de “Ritos” (1898) y el Luis Carlos (El Tuerto) López, famoso autor de “A mi ciudad nativa” (“Los zapatos viejos”).

El poeta argentino puso fin a su vida en forma voluntaria el 28 de febrero de 1938. Algunas frases de Lugones: “Esa mujer es la luna, que en azar de amable guerra, va arrastrando por la tierra mi esperanza y mi fortuna”. “No temas al otoño, si ha venido. Aunque caiga la flor, queda la rama. La rama queda para hacer el nido”.Cuando se habla de literatura, o de historia o de arte, es conveniente tener claro el momento al cual nos referimos. Por eso exponer el tema del Modernismo literario sin antes precisar que este movimiento siguió cronológicamente al Romanticismo en la poesía, dejaría la impresión de que se está disertando sobre una forma cultural que no tiene un antecedente real.Para mencionar a Leopoldo Lugones y destacar sus méritos en la literatura argentina e hispanoamericana debemos devolvernos un poco en el tiempo y recordar a Rubén Darío, poeta nicaragüense creador del Modernismo. Pero también es necesario señalar que ese Modernismo de Darío resultó de la fusión del Simbolismo y el Parnasianismo, prácticas que daban preferencia, respectivamente, al símbolo y a la forma en detrimento del sentimiento, preocupación suprema del Romanticismo.La vida de Leopoldo Lugones está llena de saltos que lo llevaron a militar en partidos políticos antagónicos entre sí. Se inició como firme convencido de la ideología socialista pero poco a poco fue adoptando posturas conservadoras hasta llegar a ser un auténtico representante del fascismo argentino, sobre todo de 1924 a 1930, cuando apoyó el golpe de Estado de ese año. Nació Lugones el 13 de junio de 1874 en Villa del Río Seco y murió en Buenos Aires en 1938. Fundó con José Ingenieros el periódico socialista revolucionario “La Montaña”. Fue director de la Biblioteca Nacional de Maestros. Vivió en París entre 1911 y 1914. Obtuvo el Premio Nacional de Literatura en 1926. Fundó en 1928 la Sociedad Argentina de Escritores. Como poeta Lugones se inició con el poemario “Los mundos” (1893). Su encuentro con Rubén Darío, en 1896, fue decisivo para orientar su poesía. Bajo esa influencia escribió “Las montañas de oro” (1897). En 1906 Lugones experimentó con cuentos de misterio en su obra “Las fuerzas extrañas”. Este libro, junto con “Cuentos fatales” (1926), son considerados precursores de la narrativa breve en Argentina, que tendría una vasta tradición a lo largo de todo el siglo XX. Si bien se analiza, esta producción de cuentos influyó en la narrativa de Jorge Luis Borges y de Julio Cortázar.     A la admiración de Lugones por “Martín Fierro” y al estudio profundo que hizo de esta obra se debe en gran parte la devoción que los argentinos sienten por la novela inmortal de José Hernández. En efecto, en 1913 Lugones pronunció en el Teatro Odeón una serie de conferencias titulada “El Payador”. El tema principal fue el poema gauchesco “Martín Fierro” y la exaltación de la figura del gaucho como paradigma de nacionalidad.A Lugones se lo relaciona con el Modernismo y se cita su obra más conocida: “Lunario sentimental”, escrita en 1909. Sin embargo, otros poemas de este autor son: “Las montañas de oro” (1897), “Los crepúsculos del jardín” (1905), “Odas seculares” (1910), “El libro fiel” (1912), “El libro de los paisajes” (1917), “Las horas doradas” (1922), “Poemas solariegos” (1927), “Romances del Río Seco” (1938), “Cancionero de Aglaura” y “La blanca soledad” (póstumos). En narrativa escribió “La guerra gaucha”, “Las fuerzas extrañas” y “Cuentos fatales”, además de la novela “El Ángel de la sombra” (1926).  Lugones pertenece a una generación de antítesis con respecto al primer Modernismo preciosista que culmina en 1903. Esta segunda etapa se conoce como Posmodernismo y a ella pertenecen el Rubén Darío de “Canto a la Argentina” (1910), el Guillermo Valencia de “Ritos” (1898) y el Luis Carlos (El Tuerto) López, famoso autor de “A mi ciudad nativa” (“Los zapatos viejos”). El poeta argentino puso fin a su vida en forma voluntaria el 28 de febrero de 1938. Algunas frases de Lugones: “Esa mujer es la luna, que en azar de amable guerra, va arrastrando por la tierra mi esperanza y mi fortuna”. “No temas al otoño, si ha venido. Aunque caiga la flor, queda la rama. La rama queda para hacer el nido”.