La yuca revolucionaria

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

"Una simple mata de yuca produjo un trancón frente a Meridiana Radio, emisora comunitaria de Santa Ana, Magdalena.

El tubérculo fue llevado al medio de comunicación por Edgar Méndez López, quien dijo que por el peso su vehículo se le espichó tres veces antes de llegar a su destino" (El Informador, Santa Marta, 6-6-11).

Y expresó don Tomás Jiménez Alvear, el campesino que sembró la planta: "Yo soy el hombre que sé cómo se siembra la yuca para que salga paría, eso no lo sabe todo el mundo, es un arte, como el que toca acordeón o escribe poesía…".

¿Qué tal esa pieza magistral amables lectores? Sólo faltan acordeón, caja y guacharaca y queda el vallenato listo, sin necesidad de arreglos ni coros ni más arandelas.

Disfruto cosechar estas noticias que brotan en tierra Caribe, cuyo diario suceder reafirma a Macondo en el tiempo y nos recuerda los vallenatos marca Escalona.

Tales sucesos son el insumo silvestre de novelas, cuentos y canciones, y sólo esperan por alguien que les dé forma literaria o los musicalice, como Gabo o Rafa el sobrino del obispo. Por lo pronto, yo intento narrarlos en mis columnas, lo cual me divierte mucho al igual que creo también alegra a los lectores.

Porque la nota sigue: "Jiménez Alvear, un agricultor de 75 años de edad, dijo que sembró esa vástiga de yuca mona blanca el primero de febrero del 2010, por lo que sólo cuenta con un año y cuatro meses; sin embargo, estaba tan desarrollada que para arrancarla necesitó ayuda de cuatro personas."

Y agregó don Tomás: "Antes de morir tengo que dar el secreto a uno de mis nietos, pero todavía no porque después me falseo; yo reto a los tapieros, batalleros, jaraberos y san fernanderos, a que siembren junto conmigo, el mismo día y en la misma tierra para que vean que eso va en la mano, no a todo el mundo le pare igual la yuca".

Amodorrado en la ribera derecha del río Magdalena a la altura de Mompox, el apacible municipio de Santa Ana se conmocionó con la súper yuca gigante cuya foto publicó este periódico. Al verla, en verdad queda uno sorprendido y a la vez extrañado: ¿si en esta tierra pasan estas cosas por qué el pueblo aguanta hambre?, o al menos ¿por qué algunos se aburren o a todo le sacan pero?

Sin duda, el Ministerio de Agricultura debe contratar a don Tomás Jiménez para que -previa la compra de los derechos sobre su "arte" u obtención vegetal- sea quien lidere el mejoramiento del clave sector agrícola del país y por ahí derecho les quite las caras largas a todos. Esa yuca puede ser la revolución del agro colombiano al incrementar su productividad y generar unos ingresos seguros.

Es que no fue cualquier rabanito: "Por su parte, yuqueros de profesión como Pedro Martínez, Manuel Navarro, Eduardo Armenta y Carlos González no sólo se santiguaron al ver el tamaño de la yuca, sino que se quitaban el sombrero, ya que en su larga experiencia como cultivadores de mandioca, nunca vieron una que midiera 97 centímetros de largo y 48 de espesor. Por su lado, Donaldo Paternina, presidente de la Asociación de Campesinos de Santa Ana, al conocer esta noticia, expresó que se le hizo un homenaje al señor Tomás Jiménez Alvear el 5 de junio, Día del Campesino…".

No es más.

Feliz y facilito hoy cumplí con ustedes pacientes lectores y les gorreé mi columna al buen periodista de El Informador y al compadre Tomás Jiménez; que sea otro homenaje a este inédito juglar del departamento del Magdalena, al yuquero más berraco de toda la región y sus alrededores. Bueno, sí hay más: reto al que sea capaz de encontrar en el mundo otro más teso pa' sembrar yuca y pa´ narrar. ¡Juepajé, ay hombe, viva el Caribe carajo que yo invito hoy!

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