Jóvenes de la globalización

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Carlos Escobar de Andreis

Carlos Escobar de Andreis

Columna: Opinión

e-mail: calli51@hotmail.com
“No quiero que tengas esperanza, quiero que entres en pánico. Quiero que sientas el miedo que siento todos los días y luego quiero que actúes”.

Es el llamado que les hace a los jóvenes del Mundo Greta Thumberg, la adolescente sueca de solo 16 años que falta un día a la semana a la escuela para protestar contra el cambio climático. Greta no está lanzando un grito al vacío para que sus palabras se las lleve el viento. Los está invitando a que superen el miedo que les ocasiona ver como se destruye el planeta y ellos con él, para que comiencen a actuar y a protestar contra los factores que causan tantas emergencias y desastres.

Y no ha sido en vano. Su voz empezó a retumbar en los oídos de los jóvenes de los países de Europa y su eco ya se escucha en Asia, África y Norte América, donde se siguen sumando a una gran protesta global. Recientemente, después de 20 horas de camino en tren y de acampar dos noches en un parque de la gélida ciudad de Davos, habló frente a los líderes del mundo que se reúnen cada año en el Foro Económico Mundial. Esa niña precoz, de trenzas, que tomó la decisión de revolvernos el alma de la conservación y protección de los bienes naturales no renovables.

Greta es el producto en bruto de un férreo sistema educativo oficial. El sueco. Orientado a la transmisión cultural y la construcción de identidad que les permite a los jóvenes darle sentido a sus vidas. Es también el resultado de una sociedad con una mayor conciencia sobre los derechos de la infancia y la juventud a ser escuchados. A diferencia de Colombia, que nuestros jóvenes apenas se mueven por procurarse un modelo educativo sostenible y sustentable que les garantice el derecho a la educación, consagrado en la Constitución del 91.

Claro que no podemos olvidar a los estudiantes de la “séptima papeleta” que hace 25 años convocaron a miles de personas, después de la muerte de Luis Carlos Galán, a marchar por una constituyente para firmar un nuevo pacto social que incluyera la educación como derecho fundamental de los colombianos y, por reciente, mucho menos echar en saco roto las movilizaciones de los universitarios de todo el país por más recursos para la educación superior pública y oficial, con las que lograron arrancarle al gobierno de Iván Duque casi un billón de pesos adicionales para su financiamiento.

La salud de la democracia y del ambiente depende de los jóvenes, que son más de 1.800 millones entre los 10 y los 24 años. Para el BM son “el gran pulmón de la humanidad”. El interés por su participación política creció, habiéndose identificado la “ciudadanía activa” como un mecanismo para lograr su transición positiva hacía la edad adulta.

“…ustedes son el futuro de la sociedad”, se les dice en Colombia, tratando de cercenarles o recortarles su participación aquí y ahora, desconociendo su papel como actores legítimos que son del cambio social. Los jóvenes fueron excluidos del ejercicio de la política, su escepticismo los llevó a no comer de partidos y clases políticas ni de sus inveteradas prácticas clientelistas y de corrupción, prefieren orientar sus velas hacía otros horizontes. Que regresen y se interesen como Greta por el ambiente y la democracia en su país, asegurándoles una educación efectiva y estandarizada en ciudadanía en todos los niveles educativos, porque está comprobado que un mayor conocimiento y práctica de la democracia fomenta la participación cívica y política de los jóvenes.

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