La “ciudad del espejismo”

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Manuel Torres Lopera

Manuel Torres Lopera

Columna: Opinión

e-mail:  manuelcaribe33@hotmail.com
Santa Marta es una ciudad encantadora que turistas del interior y del extranjero reconocen sus hermosas playas, su cultura, su historia y también la calidez de la gente samaria.
Esta ciudad así como tiene sitios atractivos, también tiene sus problemas sociales que están ganando terreno en nuestra sociedad, una de ellas es el servicio no continuo de agua potable y el rebosamiento de las aguas residuales que aquejan a los barrios de distintos estratos y a los gremios económicos.

La ciudad en tiempos anteriores contaba con una pequeña cantidad de habitantes y en ese momento había un sistema de acueducto y alcantarillado que lograba satisfacer a todas las comunidades, yo pienso que nuestros antepasados sabían que la población aumentaría, pero al parecer había una negligencia administrativa que no previno para que el sistema no hubiera colapsado.

Históricamente ha sido una ciudad receptora, donde llegaron personas de diferentes regiones del país para residir, el conflicto armado interno desató una ola de desplazamiento forzado donde las familias campesinas comenzaron a invadir terrenos baldíos, cerros para poder construir viviendas y se fundaron barrios y la otra población es la venezolana por motivo de la crisis humanitaria que afronta el país hermano tiene un importante asentamiento en el Distrito.

La permisividad de densificar la población, en barrios tradicionales iniciaron la construcción de edificios descomunales, lo que analizo en esta situación mientras esta ciudad iba creciendo su casco urbano tenía que ir ampliándose tanto el sistema de captación de agua potable como el del alcantarillado, trabajos que no se hicieron y hasta el día de hoy el problema está saliendo de su control y el poco suministro de agua sin una adecuada potabilización a raíz de esto se proliferó un gran negocio de empresas que supuestamente tratan y suministran el “agua potable” en embace o empaque donde injustamente se está pagando dos veces el servicio público.

El cambio climático es un cambio atribuido directamente o indirectamente a la actividad humana que altera la composición de la atmosfera mundial y que se suma a la variabilidad natural del clima observado durante períodos de tiempos comparables, la ciudad no es ajeno a este fenómeno donde los caudales de los ríos mantienen una tendencia decreciente y dificultad al acueducto en el suministro.

El desempleo que agobia a los hogares, se observan en la ciudad negocios de vitrinas vendiendo toda clase de fritos, el mototaxismo un fenómeno en aumento y los vendedores ambulantes ocupando el espacio público, se está dedicando la gente al famoso rebusque, lo que sorprende que el Dane no vea ciertas actividades como informal sino formal y es por eso que en sus últimas encuestas aparece entre las ciudades con la tasa de desempleo más baja y el silencio de la clase política otorga estas absurdas encuestas, con respecto al trabajo no hay prelación con el nativo, muchos samarios inmigran al interior del país o al extranjero a buscar un mejor futuro.

Las reflexiones que dejo en esta nota de opinión, Santa Marta muy pronto va a cumplir 500 años de haber sido fundada, es cierto que la ciudad avanzó en infraestructura hoy contamos con una red de parques y unos escenarios deportivos modernos, pero lamentablemente se viene construyendo por encima del problema y si no se le da prioridad al tema y no se busca una posible solución definitiva, pasaríamos de ser la ciudad más antigua de Colombia para ser la primera ciudad sin el suministro del preciado líquido, esto dos problemas sociales son consecuentes, porque si no garantizamos una infraestructura de acueducto y alcantarillado completamente moderna, es una tarea imposible que las grandes empresas nacionales y multinacionales lleguen a instalar las fabricas a esta ciudad para generar fuentes de trabajo y mejorar la calidad de vida de los samarios.
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