Acuerdo político para que el magdalena vuelva a ser grande

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Escrito por:

Ricardo Villa Sánchez

Ricardo Villa Sánchez

Columna: Punto de Vista

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“Hemos aprendido a volar como los pájaros, a nadar como los peces; pero no hemos aprendido el sencillo arte de vivir como hermanos”. Martin Luther King


Se acercan las elecciones de mitaca en Colombia, en las que irrumpe con mucha fuerza el sector político que actualmente gobierna el país, que busca ganar terreno en lo local y regional. Durante los dos períodos del gobierno anterior, han detentado el poder, en el Magdalena, un sector político, que, de seguro, desde el gobierno nacional, intentarán que pase a su control. Eso es normal. Sin embargo, no aparece aún la figura que encarnaría esta apuesta, sino que se pretende reelegir el líder de la saga familiar, que aún gobierna el departamento, y que, todavía, no ha logrado cohesionarse, con el actual gobierno nacional.

Además de lo anterior, en un escenario en que les sería muy sencillo sentarse a manteles a las élites tradicionales a definir la gobernabilidad regional para este período; se les aparece una amenaza que no tenían en el radar: desde el poder local en Santa Marta, el movimiento político alternativo, que lleva dos períodos gobernando, pretende extenderse al poder regional ─así como continuar su proceso de cambio en lo local─ con candidaturas propias, con el respaldo de diversas fuerzas progresistas y que cuenta con posibilidades.

El escenario en disputa, parecería la de un cristiano que entrara a la arena del Circo Romano, con no más herramientas que sus manos, a enfrentarse a un gladiador armado hasta sus dientes. El voto de opinión y los acumulados del Magdalena, han sido un fenómeno en los recientes certámenes electorales que anuncia que la ciudadanía se puede pronunciar por la alternativa a la Gobernación. Además, los últimos sondeos, muestran guarismos de equilibrio. Sin embargo, no es lo mismo ganarle a quien lleva ventaja, sólo con el discurso, el liderazgo, la iniciativa, los sueños de la gente.

Se requiere una contundente coalición, desde todas las orillas, bajo el paraguas de un programa común, agendas sociales consensuados y mayorías en sus espacios de decisión, que reflejen a una nueva gobernabilidad, comprometida con la democracia amplia, la Paz y los Objetivos de Desarrollo Sostenible, para resolver, con políticas públicas, concertación, inversión social y participación ciudadana, las necesidades reales de un departamento que, parecería, viviera en otra época.

Para poder enfrentar a estas fuerzas políticas, con tradición de poder en el departamento, es necesario un Acuerdo Político que posibilite una convergencia democrática, entre las fuerzas de avanzada, que añoran un mejor vivir en el Magdalena. Además de lo manifestado, parte, en la práctica, de la unidad de acción en la candidatura alternativa a la Gobernación y a las alcaldías, así como diseñar el procedimiento para presentar Listas de Coalición a las Corporaciones Públicas, o donde haya posibilidades, una política eficaz de alianzas, con sectores decentes.

Este Acuerdo Político para que el Magdalena vuelva a ser grande, es necesario que cuente, como mínimo, con pactos sobre justicia social, recuperación de lo público, lucha contra la pobreza extrema con redistribución equitativa de la riqueza y del saber, cero corrupción, reordenamiento del territorio alrededor del agua y de la adaptación al cambio climático, y la preservación de los Parques Naturales; agenciar y planear la conectividad ─con infraestructuras sociales, energías limpias y con trabajo decente─, de las subregiones del Departamento del Magdalena a través de un sistema público de transporte multimodal; ejecutar el Plan Maestro Quinto Centenario de Santa Marta; prestación pública eficiente de los servicios públicos domiciliarios, educación y salud preventiva, pública, económica, universal y de calidad; Red equidad para el Magdalena; implementación de los Acuerdos de Paz; promover y apoyar iniciativas de innovación, de ciencia y tecnología, de Economía Naranja; instalación de redes de fibra óptica, con aprendizaje popular para su uso productivo; y, entre otros, consolidación de la Región Administrativa y de Planificación del Caribe (RAP Caribe), con miras a la creación de la Región Caribe Ente Territorial (RET). Con una convergencia así, pluralista, incluyente, decisoria, hay esperanza de conquistar el poder local y regional. Para allá vamos. @rvillasanchez

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