Estrato tres, el objetivo del recaudo fiscal

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Escrito por:

Veruzka Aarón Torregrosa

Veruzka Aarón Torregrosa

Columna: Opinión

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El reciente fallo que produjo la justicia en favor de la demanda que Carlos Caicedo presentó con el fin de frenar una posible  alza del servicio de energía eléctrica, ha sido catalogado de histórico y no sin razón, ya que las medidas cautelares determinadas resultan ser un filtro mediante el cual la ciudadanía contará con herramientas para participar en la concertación de las modificaciones que pretenden realizarse con respecto a las tarifas.

Lo anterior, si bien se ha presentado con el propósito de defender a los pobres de la región Caribe de ser afectados por el aumento de la tarifa del servicio de energía, particularmente en la ciudad de Santa Marta no deja de ser una ironía, ya que, en ésta ciudad donde Carlos Caicedo concentra su influencia política y la cual se encuentra actualmente bajo el gobierno de su grupo político; fue aprobado el pasado 28 de diciembre de 2018 con bajo perfil por parte del Concejo distrital, el proyecto de Acuerdo presentado por el alcalde Rafael Martínez para la “Reorientación de los porcentajes de subsidios  y contribuciones para el servicio público de aseo”, esto como reza en la comunicación que presenta el proyecto, con el fin de “reorientar los recursos de SGP a la solución definitiva de acueducto y alcantarillado del Distrito de Santa Marta”.

Lo que en términos reales significa esta “reorientación”, es básicamente que a los samarios de estrato de 3 se le elimina en su totalidad el subsidio del 15 % que le venía cobijando para el servicio de aseo. Así las cosas, el grueso de la ciudad que es el que compone este estrato y que es ese grupo de personas que con esfuerzo están saliendo de la línea de pobreza, en adelante tendrá que pagar más por los mismos deficientes servicios de aseo, acueducto y alcantarillado.

Resulta más que inaudito, que un proyecto de acuerdo tan sensible para el bolsillo de la ciudadanía  haya sido aprobado por el Concejo, sin socialización, sin concertación y espacio para que los afectados pudieran defender sus intereses; irónicamente es este mismo derecho de concertación por lo cual el ex alcalde Caicedo es proclamado como héroe en el caso de Electricaribe. 

Lo que más asombro causa de esta medida, es que después de 7 años de prácticamente un solo gobierno del que hasta ahora no se logrado una solución para la escasez de agua en la ciudad,  ahora con esta “reorientación” en este último año del gobierno de Rafael Martínez, es cuando milagrosamente se va por fin a obtener una solución definitiva.

Queda claro que el estrato 3, no solo a nivel local sino nacional, será el objetivo del recaudo fiscal, ya que desafortunadamente, el desmonte de este subsidio no es un hecho aislado que afectará la economía de muchos hogares samarios, sino que se sumará a toda una escalada de propuestas de eliminación de subsidios que viene promoviendo el gobierno nacional con respecto a servicios públicos, canasta familiar y vivienda.

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