Ahora hay más profesionales con un futuro incierto

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Escrito por:

Manuel Torres Lopera

Manuel Torres Lopera

Columna: Opinión

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Recuerdo esa época de la secundaria que años maravillosos, veíamos al profesor como una lumbrera, escribía con su tiza en aquel tablero de color verde una reflexión y comenzaba a preguntarle a cada uno que carrera universitaria le gustaría estudiar, algunos decían que querían ser abogado, médico, arquitecto y cuando me tocó el turno le dije quiero ser ingeniero químico como mi padrino, se levantó una generación con hambre de triunfar y de transformar a la sociedad, pero se venía muy pronto la globalización y la automatización a generar cambios profundos en la humanidad.

La globalización es entendida como un proceso que los mercados nacionales se integran a las corrientes del comercio mundial, se liberalizan permitiendo el libre flujo de casi todos los bienes y servicios y se hacen más internacionales. Este proceso aumento el nivel de riqueza, pero también ha acentuado las desigualdades en la distribución del ingreso entre países ricos y pobres, como al interior de cada uno de los países, para que este fenómeno ocurriera se impuso la corriente neoliberal en la reducción del aparato estatal al privatizar las entidades y entregarle la responsabilidad de administrar a los particulares, esto condujo a que desaparecieran puestos de trabajos y con respecto a la automatización cumple un rol importante en que facilito las labores en el sector productivo que poco a poco el trabajo físico está siendo reemplazado por el avance de la tecnología según World Economic Forum (Foro Económico Mundial) “la robótica en el mundo eliminara hasta 800 millones de empleos en el año 2030”.

La cultura del “padrino político” se ha arraigado en la sociedad, donde no se reconoce el mérito; es decir los logros que ha obtenido el postulante para aspirar a una vacante, trabajos inestables con contratos a término fijo, por labor y el de prestación de servicio que hoy es muy frecuente esta forma de contratar, la variación del ciclo económico obliga a las empresas a disminuir la planta de personal, la desfinanciación del presupuesto nacional ocasiona un recorte en la contratación pública, todas estas casusas nos indica que cada día el mercado laboral es cerrado.

Anteriormente no era muy común que una persona llegara a graduarse como profesional con todos los honores en una universidad, porque los padres no contaban con los suficientes recursos económicos, era más fácil conseguir un trabajo hasta sin ser bachiller y llegar a jubilarse con 20 años de servicio, ahora es diferente más profesionales con un futuro incierto, donde no es tarea fácil de conseguir un empleo. Lo que se visiona es que esta población no logre recibir una pensión de vejez por la crisis del sistema pensional en la inestabilidad laboral que se encuentra el cotizante, la población de adulto mayor sería más desigual que la que está presente.

La clase profesional ha optado por varios caminos para poder subsistir una de ellas es ejercer actividades distintas bajo la modalidad formal e informal, otros salen del país para buscar una mejor calidad de vida y tienen que empezar de cero como volver a estudiar para poder homologar la profesión y conseguir una oportunidad que le fue esquiva en su patria.

La alma máter tanto pública y privada han formado profesionales con un enfoque de empleado y en estos tiempos modernos se exige un enfoque diferente, el mensaje que quiero dejar en este debate cuando escuche una vez en una conferencia estas palabras “antes los que tenían el conocimiento tenían el poder, ahora los que tienen el conocimiento e influyen dentro de la sociedad tienen el poder”.

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