Justicia arcaica

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Se sabe que las instituciones cambian más lentamente que las sociedades, pero en el caso de la justicia colombiana esa realidad es devastadora.

La prueba de esta dolorosa realidad es la libertad concedida por un juez al militar acusado de violación a una mujer miembro de esa institución. Lo peor es la razón que aduce este miembro del poder judicial: se considera que este oficial no representa un peligro para la sociedad y por ello la investigación puede seguir con este individuo en la calle y no en una cárcel. Se deduce por lo tanto que violar una mujer o en este caso la posibilidad de haber cometido este delito, no es una amenaza para nadie. 

Con esta justicia arcaica, que corresponde a ese país machista y más aún misógino contra el cual luchan las colombianas, es normal que un dirigente deportivo se atreva a afirmar que el futbol practicado por mujeres es una puerta al lesbianismo. Es decir, el fútbol es de los hombres y con esa lógica también lo es el poder, el dinero y la política. Son estos los valores arcaicos que siguen dominando esta sociedad colombiana y que limitan la vida de las mujeres en su desarrollo personal y profesional. Pero más aún, justifican el feminicidio, matarla porque es mujer, crímenes que llenan todos los días las noticias de los medios de comunicación sin que el país reaccione adecuadamente.

Este incidente descrito es uno más que demuestra que independientemente de la lucha de la mujer colombiana por la igualdad, por el respeto a sus derechos, esta sociedad y sus instituciones lejos de cambiar se ratifican en su visión obsoleta de la sociedad. Se aplica entonces esa famosa frase de la expresidenta chilena, Michelle Bachelet quien afirmaba que “Si una mujer entra a la política cambia la mujer, si muchas mujeres entran a la política, cambia la política”. Extendida esta frase a la sociedad colombiana, significa que solo la presencia masiva de las mujeres en todos los ámbitos, se lograría que cambiara entre otras esa justicia tan patriarcal que tenemos en Colombia.

No basta con simplemente protestar ante actos como el descrito. Se trata de que quienes ostentan el poder actúen de una manera contundente de manera que además de la sanción social que poco se ejerce haya acciones que frenen a esta justicia y la obliguen a que actúe de manera justa partiendo de ese principio que tanto les cuesta a los jueces, mujeres y hombres son iguales y que por lo tanto deben frenar esos avales que conceden minimizando los delitos que los hombres cometen contra ellas.

Retomando la frase de Michelle Bachelet, más mujeres en la justicia, pero aquellas que no reproduzcan lo arcaico, es la única forma real para que una vez ocupen esos lugares donde se decide la vida de las colombianas, la justicia responda a la realidad actual del mundo, donde hombres y mujeres deben tratados de igual manera. Mientras esto no suceda la justicia en Colombia seguirá siendo arcaica con las consecuencias que todos conocemos.

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