La “corrupción creativa” en Colombia

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Escrito por:

Manuel Torres Lopera

Manuel Torres Lopera

Columna: Opinión

e-mail:  manuelcaribe33@hotmail.com

Cuando tenía once años veía que mi padre tenía un viejo radio en un rincón de la sala, escuchaba todos los días el programa radial y el periodista denunciaba que las calles del barrio más vulnerable de mi ciudad aparecían sus calles ya pavimentadas en los registros de la entidad de Bogotá encargado de girar los recursos económicos y la corrupción en el siglo XX actuaba con promesas incumplidas a los ciudadanos, pero llegado el siglo XXI los ingeniosos de la corrupción en sus reuniones secretas dijeron señores ya no podemos engañar a la ciudadanía prometiéndole acueductos, carreteras, colegios, sin poner una sola piedra, uno de ellos dijo señores se me ocurrió una idea genial  ya no desviemos sus recursos, ahora dilapidemos los dineros del pueblo en crear bastantes obras públicas y que ellos perciban el progreso de sus ciudades.

En Colombia se está viendo en sus ciudades capitales, en los municipios de los departamentos una gran cantidad de ejecución de obras públicas que su finalidad es brindar un beneficio a las comunidades, pero la realidad es otra y es preocupante lo que voy a decir a manera de ejemplo de que la construcción de una carretera inicie costando $ 5 mil millones de pesos y con una duración de 6 meses para entregar y más adelante la obra termina costando $ 20 mil millones de pesos y el tiempo de entrega fue de 5 años y la carretera no tenga puentes peatonales para las familias que viven alrededor de esa obra pública.

Algo no anda bien en la ejecución de las obras y megaobras del país y es que no se está planificando como lo exige la normatividad en contratación pública y la idea  de esto es que las obras públicas deben ser un beneficio, pero se convierten en problemas de no acabar para las comunidades que están a la espera de recibirlo y  los presupuestos de los entes territoriales que quedan desfinanciados para poder terminarlos.

La corrupción creativa no se detiene y los más triste que las ejecuciones de las obras públicas no todas están siendo acompañada por el ejercicio del control social a través de una veeduría ciudadana  en el artículo 1° de la ley 850 de 2003 la define como el mecanismo democrático de representación que le permite a los ciudadanos o a las diferentes organizaciones comunitarias, ejercer vigilancia sobre la gestión pública respecto a las autoridades administrativas, políticas, judiciales , electorales, legislativas y órganos de control, así como de las entidades públicas o privadas, organizaciones no gubernamentales de carácter nacional o internacional que operen en el país encargadas de la ejecución de un programa, proyecto, contrato o de la prestación de un servicio público.

Es alarmante como en las ciudades se observa obras no terminadas como carreteras, hospitales, escenarios deportivos, avenidas, puentes que son llamados elefantes blanco y también hay obras que van en camino a convertirse en elefantes blanco, por la no planificación se han visto obras absurdas que no demanda necesidad, lo sobrecostos en las obras desangran el erario público e impide el avance de otros proyectos sociales que amerita necesidad, porque si se ejecutara apegado a la norma y a los principios que la rigen, el dinero se distribuye de manera eficiente y se estaría  cumpliendo  los fines esenciales del Estado.

Pareciera que el país estuviera bombardeado por los aviones de las potencias mundiales, pero no es así está siendo bombardeado por la corrupción creativa que se aprecia en todo su esplendor.

La corrupción creativa no es solamente pensar en el cemento, también los  enfermos mentales y de hemofilia que los corruptos inventaron para cobrar el equivalente a los tratamientos médicos y el  valor exagerado de un huevo en los alimentos escolares de los niños.

La idea que quiero dejar plasmado en este artículo de opinión que como sociedad no esperemos el cambio de las instituciones, más bien cambiemos como sociedad para que las instituciones cambien y en el año 2019 el electorado asuma el reto de exigir a los futuros alcaldes y gobernadores que las obras que van a generar un desarrollo comunitario y económico entren a una ruta de la planificación y priorización.

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