¿Cómo no llorar por ti Argentina?

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

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Argentina está al borde del colapso económico, lo que ha obligado al gobierno de Macri a tomar medidas muy dolorosas que sentirán todos los argentinos, pero especialmente los más vulnerables. El presidente ha dicho sin ambages que la pobreza aumentará como consecuencia de las medidas de ajuste.

El caso argentino, como caso de estudio, ha sido llamado El Acertijo Argentino. Es el único país que al principio del siglo 20 era un país desarrollado, con ingreso per cápita igual o superior a los países europeos desarrollados, pero ya pasada la mitad del mismo siglo era un país en vía de desarrollo. Un país que se ha caracterizado por cortos ciclos de pujante actividad económica, hiperinflación, y estruendosas desaceleraciones. Ciclo repetido por décadas y que ha ocasionado la contracción sostenida de la economía argentina en términos reales.

Argentina elige reiteradamente gobiernos populistas que sin importar el mañana practican un asistencialismo salvaje e irresponsable; esto desde antes de Perón y hasta tiempos recientes con los Kirchner. Los gritos de las masas gritando ladrón o no ladrón queremos a Perón no han cesado, aunque ya nadie grite.

Macri tiene la desagradable obligación de decirle a su pueblo acostumbrado a un generoso asistencialismo que se lo van a quitar o a reducir significativamente. El precio político y social de hacer las reformas estructurales que hace mucho tiempo han debido hacerse es altísimo, y las revueltas sociales están a la vuelta de la esquina. Postergar en el tiempo lo inevitable no solo agrava el problema sino también hace mucho más dolorosa la solución.

Las medidas anunciadas, como por ejemplo el recorte drástico a los gastos del gobierno -comenzando por eliminar la mitad de los ministerios- y más impuestos deben contar con el aval del Fondo Monetario Internacional para así lograr que les den un salvavidas financiero hasta el 2020. Las medidas que exige el FMI son medidas de choque para manejo de crisis, pero es claro que para romper el ciclo que ha caracterizado a la economía argentina, los argentinos tienen que entender cuál es su verdadera realidad económica, qué es lo que pueden pagar, y aún más importante, que este entendimiento se refleje en voluntad política de elegir gobernantes responsables. Tienen que sepultar de una vez por todas al populismo y sus prácticas.

El asistencialismo está presente en alguna medida en todos los gobiernos, y por esto es conveniente recordar una verdad palmaria: el modelo de estado asistencialista ha quebrado o tiene en problemas a países desarrollados, y ha sumido en la miseria a los países menos desarrollados. Más allá del peligro moral que encierra para una sociedad el proveer ayuda con base en la situación económica de las personas y no con base en el esfuerzo, los cambios demográficos y la complejidad de la cadena de producción globalizada, dificultan que un país pueda acumular suficientes recursos y riquezas en su economía para distribuirlas de forma tal, que los beneficios lleguen a todos y no haya excluidos. Todos los países tendrán que revisar, tarde o temprano, y actualizar sus programas sociales para adaptarlos a sus posibilidades financieras.

Lo que está sucediendo en Argentina y Venezuela debería servirnos de campanazo de alerta a los colombianos, que sobre todo en los últimos ocho años vivimos más allá de nuestras posibilidades. Santos se excedió (conquistas sociales falsas) y por esto nos dejó una situación económica delicada. Queremos tomar leche y comer carne de la misma vaca, cuando es claramente entendido que primero hay que crear suficientes riquezas en la economía para después poder redistribuirlas. El asistencialismo, por lo general, debe hacerse con los excedentes y no a crédito. Hemos intentado sostener un asistencialismo modelo mundo desarrollado con billetera del tercer mundo. Y todavía hay gente que se pregunta por qué está quebrada la salud, Electricaribe, y otros. Sencillo: El asistencialismo se ha financiado con endeudamiento y sacrificando crecimiento económico.

No tenemos que esperar a que estalle una crisis económica para comenzar a hacer la tarea juiciosamente, y entre más pronto mejor. Duque tendrá que decidir qué es lo que quiere de la vaca: comer carne o tomar leche…o hacer correas por aquello de la economía naranja.
Che, la vida es un tango…quieren meter preso a Macri.

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