Si Dios fuera negro

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Escrito por:

Carlos Bustamante Barros

Carlos Bustamante Barros

Columna: Columna Caribeña

e-mail: cm-bustamante@hotmail.com

El texto lecturas bíblicas latinoamericanas y del Caribe nos ilustra acerca del tema con que esta titulado el presente artículo periodístico, pero de manera especial de la hermenéutica negra feminista, en la cual es preciso indicar que el hombre blanco es el principal detentador de la riqueza recibiendo el 50% de la renta del país, la mujer negra recibe apenas el 8.5% de los rendimientos, la mujer blanca el 24.1%, y el hombre negro el 17.7%.

Todo parece indicar que las anteriores desigualdades porcentuales esbozadas provienen de una desigualdad construida a lo largo de un proceso histórico, proveniente de una estructura racista, clasista, sexista, que toca a toda la población Latinoamérica y de manera especial a las mujeres y niños negros, en la que se desarticula a un grupo humano por la negación de identidad colectiva.

Se cree que la negación de la influencia africana en la historia del cristianismo obedece a la falsificación de su propio legado, que se yergue a condición de verdad revelada, en la que resulta difícil rebatir esos enunciados plasmados en la biblia para los perdurabilidad de los días.

Es la misma verdad revelada en el cristianismo a través de la biblia, la que nos señala en Génesis 21-17-18, el enunciado siguiente: ¿qué tienes Agar? no temas, pues Dios oyó los gritos de la criatura, desde el lugar, levántate, levanta la criatura, asegúrala firmemente, porque yo hare de ella una gran nación, la importancia sustancial de estas citas bíblicas tienen asidero preciso en que esta mujer siendo esclava egipcia es tenida como la representación de la mujer, negra, extranjera, pobre, empleada doméstica, en la que finalmente Dios con su poder omnímodo escuchó sus lamentos logrando sensibilizarlo para concederle finalmente tierras así como a sus descendientes.

¿Está presente el racismo en la conceptualización generalizada de observar la representación divina con características arias?, por supuesto que sí, sería estúpido considerar que no existe, incluso en los apartes bíblicos señalados es visible que se desdeña la influencia africana en los orígenes cristianos para la posteridad, sólo existen los enunciados de Agar señalados y las referencias tímidas de uno de los reyes magos llamado Baltazar encargado de llevar incienso y mirra hasta el portal de Belén donde se encontraba el niño Jesús al momento de su nacimiento, al cual había llegado desde el lejano oriente orientado por una estrella que le sirvió de guía en la extenuante travesía.

Uno de los tantos enigmas planteados en el cristianismo universal ha sido el color de la piel de Jesús, en el cual el periódico New Nation dirigido a personas de raza negra señala a Jesucristo como el mayor icono negro de la historia en la cual fortalece su aserto señalando que las primeras representaciones hechas por los cristianos lo señalan de esa forma, teorías estas que el teólogo Marcus Cleague considera que Jesús era una mezcla de pueblos oscuros como egipcios, etíopes o babilonios, sin embargo, los asiáticos e indios lo refieren con características a su imagen y semejanza, mientras de otra parte en Europa Occidental surgió la imagen de Jesucristo con tez blanca y ojos claros.

La BBC de Londres trasmitió un documental en el que planteó teorías convencionales en la que refiere a Jesús proveniente del cristianismo etíope, el cual científicamente precede al cristianismo europeo, en el que lo señala como africano con facciones fuertes, tez oscura, propias de los habitantes de zonas desérticas.

En fin, sea cual hubiere sido el color de la piel de nuestro señor Jesucristo, lo más importante es su legado histórico, señalados en las sagradas escrituras como el pregonero de la siempre fresca teoría de paz y amor, tan difíciles en estos tiempos modernos, caracterizados por situaciones sociales de orden disímiles en veces irreconciliables, pero aún con ello continúa inalterable en su contenido radiante y vivificador con el paso de los siglos.

Es muy probable que el racismo inútil nunca logre asimilar que Jesucristo era de tez negra y/o en su defecto morena acorde con ascendencia de zonas desérticas por obvias razones, de manera consciente han variado los señalamientos de la historia para adaptarlo a su propia genealogía de piel blanca y ojos claros, por lo cual se infiere que existen incluso diferencias en estas castas rancias ligadas al poderío económico, para aceptar que la divinidad celestial podría haber sido de tez negra, aunque esos presupuestos de orden estrictamente interpretativos sean irrelevantes a la hora del juicio final señalados en las sagradas escrituras.

El mundo y la vida siguen su curso…

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