Una dama no tan dama

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Luis Reyes Escobar

Luis Reyes Escobar

Columna: Opinión

e-mail: [email protected]
Claramente ya acabaron las elecciones, mis redes sociales son prueba de ello. Ya no veo tanto contenido de odio político en internet, pero a cambio de eso, la gente está hablando mucho de alias madame, Cholón, fiestas sexuales, rupturas amorosas, etc. Encontrar información acerca de lo que hablan no fue complicado, con sólo escribir “madame” en el buscador, encontré que “un capitán de la armada que tatuaba su nombre en el cuerpo de sus víctimas y una madame que estaba en la mira de agentes antimafia del servicio de inmigración y aduana de estados unidos, son los principales protagonistas de un escándalo que puso al descubierto una red de proxenetas en Cartagena y dejó 18 personas capturadas por explotación sexual de niñas y adolescentes”.


En Colombia pasan desapercibidas muchas noticias, pero una que incluya las palabras proxeneta, explotación, corruptos, mafia y escándalo, atrapa fácilmente al público. Antes de enterarme a fondo de la noticia, pensé que tan sólo se trataba de unas niñas que deseaban hacer dinero y les pareció sencillo acostarse con desconocidos en fiestas clandestinas a cambio de dinero. Ganar plata mientras rumbeas, debe sonar atractivo. Cuanto me hubiese gustado que la noticia fuera esa, pero no lo fue.

Me dio mucha rabia enterarme de que personas inescrupulosas engañaban mujeres ofreciéndoles empleo en las islas del caribe y cuando llegaban al destino acordado, las esclavizaban quitándole sus documentos y obligándolas a vender su cuerpo. Las investigaciones dicen que por lo menos 250 mujeres fueron víctimas de esta red, yo espero que solo baste 1 para que se pudran en la cárcel.

La vida es de contraste y la prostitución no es un tema que escape de ello. Por un lado encontramos a quienes son raptados y obligados a prostituirse, pero por otro encontramos a quienes concienzudamente escogen la prostitución como fuente de empleo. Hoy en día no debería sorprendernos escuchar a personas hablar de las ventajas de ejercer esta labor ¬–catalogada por la sabiduría popular como la más antiguo del mundo– para justificar su decisión. Hace poco vi un video en donde una muchacha –aparentemente argentina– decía que no se veía en una oficina, cumpliendo horario, soportando a un jefe y que el único emprendimiento que vino a su cabeza, fue la prostitución. En algún momento dijo que no era un trabajo divertido, pero yo me pregunto ¿a cuántos les parece divertido su trabajo? Espero que los afortunados sean la mayoría.

Lo que más me llamó la atención del video, fue cuando esta mujer definió los encuentros sexuales con sus clientes, como los mejores. Su argumento se basaba, en que de una u otra manera, ella controlaba la situación estableciendo las condiciones del coito antes de empezar y que con otras personas no había podido hacerlo. También comentó que su grupo de colegas había creado mecanismo, redes y comunidades para protegerse entre ellas, calificar a sus clientes y orientarse mutuamente. Su intervención concluyó diciendo “no creo que sea el trabajo ideal para nadie, pero creo que es un buen trabajo para mí, por lo menos”. Definitivamente, cuando los temas se abordan desde otras perspectivas, se generan cosas muy interesantes.

Perspectiva, perspectiva y más perspectiva. Las cosas dependen del lente con el que las mires, pero más allá de eso, creo que es sumamente necesario que la sociedad junto a los gobiernos venideros, incluyan este tema dentro de su agenda. Y no estoy hablando de trata de blancas, abuso de menores o corrupción al interior de las instituciones, hablo de la prostitución, de las trabajadoras sexuales. Nuevamente es noticia el turismo sexual y desde mi perspectiva, el problema no es la prostitución como tal –porque muchos pueden considerarlo un empleo digno– el verdadero problema, es que aún seguimos tratando este tema como tabú. Una vez más digo que es necesario que nos sentemos a hablar profundamente del asunto, teniendo en cuenta el gran impacto que genera.

No sé hasta qué punto somos conscientes de que la falta de atención al tema, es lo que le da ventaja a los bandidos para que a través de sus redes del mal, establezcan modelos de negocio en los que confluyen la trata de blancas, tráfico de drogas, explotación de menores, etc.
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