El TLC en vaina

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Escrito por:

Amilkar Acosta Medina

Amilkar Acosta Medina

Columna: Opinión

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Tras la cita del Presidente Santos con el Presidente Barack Obama el pasado 7 de abril todo era euforia en la cúpula del gobierno y entre los gremios empresariales que han venido haciendo fuerza por la esquiva ratificación del TLC suscrito con los EEUU hace ya casi 5 años por parte del Congreso estadounidense.

Los presidentes habían quedado en hacer cada quien su trabajo, quedando en primera instancia el balón en manos del Presidente Santos, quien regresó al país con un cartapacio debajo del brazo con los pendientes a realizar como paso previo para que Obama se dispusiera a enviar el TLC ya suscrito para su ratificación al Congreso.

Cuando el Gobierno creyó haber cumplido con su parte, la administración Obama hizo saber a través su Representante Comercial Ron Kirk que "no presentaremos los tratados comerciales sin un acuerdo sobre una robusta expansión del programa TAA".

Reiteró Kirk en que "ese paso no se dará hasta que no tengamos progresos en la TAA". La razón? Como lo afirmó el propio Kirk, "nuestro compromiso con los trabajadores es tan importante como conseguir que avancen los TLC".

Esta es otra pata que le sale al cojo, pues el TAA es clave para el partido de gobierno, máxime en vísperas de unos comicios en los que además de elegir el Presidente de los EEUU se renueva una tercera parte del Senado y se elige una nueva Cámara.

Por ello, no es de extrañar que 162 representantes y 41 de 51 senadores del Partido Demócrata le enviaron sendas cartas al Presidente Obama expresándoles su respaldo a la decisión tomada por este de no enviar los tratados al Congreso hasta tanto no haya un acuerdo.

Por su parte el Presidente de la Comisión de Finanzas del Senado, el demócrata Max Baucus, fue enfático al referirse a los TLC y al TAA que "deben moverse juntos como un paquete (…). De otra forma, nada pasará.

Es todo o nada". En cuanto a los republicanos, ellos consideran al TAA como "la antítesis de su plataforma electoral, que es reducir el tamaño del Gobierno y el déficit fiscal". Así las cosas, Colombia está en el peor de los mundos, sin TLC y sin APTDEA y mientras tanto los exportadores siguen pasando el Niágara en bicicleta.

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