El cumpleaños de ‘La perla’

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Escrito por:

Alberto Valencia Zableh

Alberto Valencia Zableh

Columna: Opinión

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Santa Marta cumple más de 490 años. Nuestra perla en este cumpleaños, ya acumula tantos, que se ha convertido en una ciudad de historia, olvido, magia y esperanza. Una historia de guerras, terremotos, el tren, renacimientos y belleza; un olvido político y social; una magia que deslumbra desde la guajira y la esperanza de cada samario, de ser mejores cada día y tener una mejor ciudad.

Hay que celebrar a nuestra perla, creo que uno de los mejores regalos que le podemos hacer a nuestra ciudad, es intentar mejorarla y para eso, es clave mantener vivas sus tradiciones. Por ejemplo, aquellas características tradicionales del samario, que desde que uno se encuentra con él, está contando un chiste y haciendo reír, aquel samario que siempre está sonriente, como si fuese un acto de la naturaleza misma. Otra de las cosas que nos hacían mejores y que debemos recuperar, es la tradición de escuchar a nuestros viejos contar historias afuera de la casa, yo en particular recuerdo a mi abuelo Bichara sacando la mecedora a la terraza y reuniendo a todo el barrio alrededor de una leyenda, un mito o una historia real, esto no es un recuerdo de mi abuelo, este es mi recuerdo de una mejor Santa Marta, cuando nos preocupábamos por compartir en familia y cuando la seguridad de la ciudad lo permitía.

Santa Marta siempre se caracterizó por un folclore particular, algo que hoy parece haberse perdido, aquí nuestro folclore siempre fue de la mano de la música y el humor, como si fueran el mejor antídoto ante la tristeza y el dolor, pues crecimos creyendo que mientras viviéramos, se podía gozar de todo eso. De las mejores tradiciones que tiene nuestra tierra, es que donde hay dos o más personas, siempre hay una conversación. Jamás veremos en “La samaria” dos personas haciendo fila en un banco sin que se pongan a charlar, así sean desconocidos, aquí todos hablamos con todos y hablamos de todo, pero principalmente, contamos historias.

Santa Marta se merece eso, se merece buenos ciudadanos, pienso en nuestros niños, que ojalá puedan experimentar cosas como jugar fútbol descalzos con los “pelaos” del barrio, montarse a los árboles de almendra o aprender a nadar en el mar de la bahía más hermosa de américa. Pienso en la importancia de la radio para los niños de antes, esa misma radio que nos hacía imaginar historias y tener como héroes a Pambelé o al Pibe y no a Batman o Capitán América, héroes de carne y hueso que son tan valiosos en la vida.
Esta celebración es la mejor oportunidad para que niños y viejos, locales y extranjeros, conozcan de mi tierra lo que nunca conocieron, su historia y su valor. Es la oportunidad de dar a conocer esa alegría que solo nace al lado del mar, que conozcan además las historias de cada rincón de esta ciudad, que, aunque no es un trabajo fácil, vale la pena que el mundo se interese en este rinconcito del caribe colombiano.

Para terminar mi idea de celebrar a Santa Marta, me parece importante que todos los samarios tengamos una idea clara: Aquí lo tenemos todo. Está toda nuestra historia, está la gente que nos necesita y está el lugar donde podemos servir y ser útiles, nacer y vivir en Santa Marta me ha inspirado a hacer las cosas más bonitas, es una idea que debemos tener todos, porque, aunque la problemática sea muy grande, todos juntos somos más grandes que eso.
Feliz cumpleaños Santa Marta, felicidades a tu mar caribe, tu sierra nevada, a tu gente y a tu historia. Que vengan muchos cumpleaños más, ojalá donde podamos volver al teatro Santa Marta, donde no tengamos problemas como el alcantarillado, que nos hace ver tan atrasados. Por eso, mi invitación en este cumpleaños 493 de nuestra ciudad, es a que nos unamos más, nos abracemos más, pues siento, que esa es la clave, porque Santa Marta, la perla, es la tierra de todos.

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