En Santa Marta: el agua, gota a gota se agota

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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

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Tal como lo habíamos advertido en este medio de comunicación social tres años atrás, y Santa Marta estaba al borde de quedar en total sequia a raíz de la carencia del líquido vital. Hoy en forma lamentable tenemos que manifestar que el problema ha tomado otras complicaciones.

Anteriormente la operatividad del precario servicio, estaba bajo la responsabilidad de Metroagua, empresa que fue obligada a abdicar el contrato por parte de la administración distrital, pero resulta ahora que el remedio resulto peor que la enfermedad; si se tiene en cuenta que luego de un arduo y prolongado litigio jurídico, el ex alcalde Caicedo Omar, logró salirse con la suya; no obstante enemigo de las concesiones, afirmaba que Metroagua ejercía el rol de operador sin inversión; tras la prestación de un servicio pésimo,  ineficiente, e inoportuno, pues la advertencia que hizo fue contraria a la realizada, partiendo del hecho del mismo día que quedo inactiva Metroagua, 18 de abril 2017, comenzó Veolia, con la cual se contrató por un año; un año con resultados nefastos por su incapacidad e ineficiencia para actuar; solamente se ha dedicado a facturar y recaudar sin invertir un solo peso; igual que su antecesora. Se salió de Guatemala  y se entró en Guatepeor.

De los 364 barrios que tiene la ciudad más del 70% están sin agua. Observándose un enjambre de ciudadanos desesperados, inconformes y preocupados, pues no llega agua a sus grifos; si la factura, puntual. Muy a pesar de esta falencia, la carencia de agua en el Distrito, se constituye en un problema extremo. Para las autoridades Distritales es como no sucediera nada, normal, no se gestiona; no se observa un debate de control sobre la pésima prestación del preciado líquido, que no es potable; es como si el Concejo no existiera.

Basta ya, de pañitos de agua tibia, afirma la comunidad; sofisma y distracción; que se harán estudios, que el agua se traerá de allí, no  mejor de allá. Se necesitan resultados concretos; actuar con sentido local; más cuando se ostenta el privilegio de ser Distrito con un compromiso enorme y de gran responsabilidad con la industria sin chimenea. Entidades educativas  han denunciado que carecen de agua;  igual sucede en entidades de carácter privado y gubernamental. Las preguntas que surgen son: ¿Qué pasa con  los pozos subterráneos que se construyeron? ¿Fue esta inversión la solución¿ Desafortunadamente no, los Samarios no quieren más palabrería; como se dice; al toro hay que agarrarlo por los cachos, y no dilatar más este problema que se volvió gigante.

Qué lástima, Santa Marta una ciudad con el eslogan de tenerlo todo: sierra, mar, ríos, puerto, y diversos pisos térmicos, carezca de agua. Qué vergüenza, no hay derecho; esto solo sucede en Macondo. Ante esto, la población manifiesta: “Llegaron los turistas y nos dejaron sin agua y no será un día, será la temporada de vacaciones”. ¿Qué pensarán los visitantes de la ciudad más antigua del continente? Sin lugar a dudas en la mente del foráneo vibra y palpita el pensamiento que los Samarios son incapaces, muy a pesar de estar bordeados de una rica y exuberante biodiversidad, donde la fauna y la flora se entremezclan.

Ante este escenario de incertidumbre, alcalde, concejales, diputados y congresistas del Departamento están obligados a asumir una postura que permita solución a este flagelo que por varias décadas mantiene en  zozobra la ciudad y de esta manera ofertar a turistas nacionales e internacionales un servicio  de confort y calidad que dejen por alto al Distrito samario.

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