Las interminables correcciones

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Vanegas Mejía

José Vanegas Mejía

Columna: Acotaciones de los Viernes

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La corrección en el lenguaje es una prioridad en Acotaciones de los viernes. Podemos afirmar que esta columna periodística nació sobre la idea de promover usos correctos en el discurso que diariamente nos sirve para comunicarnos; de igual forma, la literatura y la cultura en general han nutrido los contenidos que durante varias décadas hemos expuesto en este espacio semanal. Son tantos los yerros cometidos en el habla cotidiana que nos vemos obligados a destacar algunos de ellos por su desesperante ocurrencia. Seguimos escuchando en casi todos los noticieros de televisión la expresión “se los contamos a continuación”, aunque se refieran a un solo hecho. Esto ocurre después de que los presentadores (y las presentadoras) han anunciado como titulares uno o varios eventos que detallarán durante el noticiero. Bastaría con decir “se lo contaremos…” Aunque sean varios, equivale a decir “todo lo anterior” o “todo lo anunciado”, y “todo” es singular, aunque encierra la idea de plural.

     En el periódico El Tiempo el lingüista experto en redacción y creación literaria Fernando Ávila escribe todos los miércoles una columna dedicada al lenguaje. Sus correcciones las basa en textos aparecidos en los medios de comunicación. Sería conveniente para los noveles periodistas consultar sus apreciaciones, ilustradas con ejemplos. Es el mismo trabajo que nos hemos impuesto en las Acotaciones de los viernes, aunque, para ser sinceros, la inmensa mayoría de los lectores no prestan atención a estas ayudas desinteresadas. Por ello escuchamos y leemos diariamente errores como “mi primer victoria…”, “la primer vez”, “la tercer casa que compré”. Parece increíble que el fenómeno de concordancia gramatical no haya sido aprendido por personas con cierto nivel de educación. Aparejado a ese error está el uso de “veintiún”, “treinta y un”, “sesenta y un” cuando acompañan a sustantivos femeninos: “veintiún mujeres resultaron heridas”, “setenta y un monedas…”.

     Cierta vez quisimos corregir a un conocido locutor deportivo al hacerle ver que no debe decir “cada que” sino “cada vez que”, puesto que el adjetivo ‘cada’ es un modificador que en esa expresión acompaña al sustantivo ‘vez’. Nos agradeció, es cierto; pero agregó que él siempre había dicho así y que lo seguiría haciendo. ¡Y actualmente continúa cumpliendo su palabra! Podríamos decir que es una decisión personal y que solo a él perjudica. Pero no es así, porque los profesores, que se esmeran por inculcar a los niños y jóvenes el buen uso de nuestro idioma, tienen en las aulas 40 o 45 alumnos mientras que son miles (¿o millones?) quienes escuchan los errores del periodista de marras. Es una lucha desigual, por supuesto.

     De igual forma ocurre con los avisos que en la televisión anuncian toda clase de eventos, lugares turísticos y una larga etcétera. Hace unos meses destacamos aquí el error aparecido en un mensaje ‘institucional’ sobre el Parque Nacional Teyuna, recomendado por su belleza “exhuberante” (con H). Hace dos días, en uno de esos programas deportivos que parecen improvisados, uno de los llamados ‘panelistas’ dijo que estaba ‘piedro’ por la pérdida de Colombia frente a Japón. De inmediato abrieron una consulta con esta pregunta: “¿Está usted piedro con ese resultado?” Aunque uno de los integrantes del programa propuso cambiar la palabra por “disgustado”, en la consulta quedó la primera. Para cerrar esta columna con algo de actualidad toquemos a nuestro ídolo del fútbol mundial: Falcao, en un vídeo promocional de la Selección Colombia al Mundial de Rusia, dice a sus compañeros: “Por el país que está detrás nuestro”. Es un error que debe corregirse así: “Por el país que está detrás de nosotros”. Es el mismo caso de “encima tuyo”. Muchas personas dicen: De todas maneras, ¿me entendiste, verdad? Pero entender lo que se escucha o se lee no es suficiente.

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