Comienza una nueva era

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

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Hoy el país amanece con un nuevo presidente, y si se cumplieron los pronósticos, es Iván Duque.  Atrás deben quedar las divisiones que animaron las campañas, y el deber de todos es rodear al presidente de todos los colombianos para que le vaya bien.  Si a Duque le va bien, al país le va bien.

No es deseable que desaparezca la oposición porque esta cumple una función importante en las democracias y las decisiones son mucho mejores cuando son debatidas.  Lo indeseable es que se haga una oposición visceral, irracional, cargada de odio y a ultranza.  La oposición debe hacerse cargada de razones y argumentos y en un marco de respeto y dialogo.

Al posesionarse el 7 de agosto, al presidente Duque le esperan grandes retos en diversos frentes.  Tendrá que priorizar temas para racionalizar recursos.  Tiene en su haber juventud y una visión fresca y contemporánea del país, esta última indispensable para insertar a Colombia exitosamente en la economía mundial.  Me atrevo a decir que es el primer presidente moderno que tiene Colombia.  Sin quitarles méritos a los expresidentes que los tienen, los antecesores de Duque tenían una visión parroquial del mundo y de Colombia, y en ciertas coyunturas históricas, era lo que necesitaba el país.  Pero el mundo ha cambiado y sigue cambiando aceleradamente, y hoy se requiere otro tipo de presidente.  Para implementar sus programas, va a contar con un congreso que le es favorable y dispuesto a apoyar las iniciativas importantes que le presenten.

Ojala no cometa los errores de su antecesor, y se enfoque principalmente en la economía y en consolidar al estado, siendo lo segundo mucho más importante que lo primero. Para tener éxito en ambos frentes, es necesario que la elaboración del programa para su diseño e implementación sea coordinado con las autoridades locales.  La presencia diferenciada del estado por décadas implica que para revertir y subsanar los problemas creados por este, el énfasis por regiones tiene necesariamente que ser diferente. 

La gente espera de Duque que cumpla las propuestas que hizo durante la campaña, y que no le haga conejo a los colombianos.  Esperamos transparencia en todas las actuaciones del presidente y su círculo de colaboradores, y por supuesto que gobierne teniendo como brújula el bien común. 

No se puede ignorar la creciente voz de descontento de muchos colombianos  –los que no votaron por Duque-  que hoy se sienten marginados y que viven y operan en la periferia y con pocas esperanzas de beneficiarse del desarrollo y de las pocas oportunidades que ofrece el país. ¿Cómo integramos estos compatriotas o las regiones más atrasadas al proceso de transformación productiva?  ¿Cómo logramos que los bienes públicos mínimos lleguen a las poblaciones más vulnerables? ¿Cómo le damos legitimidad a las instituciones para que el ciudadano crea en ellas?

Estamos obligados a crear oportunidades, a crecer la torta para que cada vez más compatriotas puedan tener una vida digna y sueñen con un futuro para sus hijos.  Tenemos que hacer todos los esfuerzos para que los ciudadanos crean que es mucho mejor para ellos y sus familias permanecer en la legalidad y participar en la construcción del país, que vivir en la ilegalidad y bajo la tutela de para-estados. 

No me queda más que desearle al presidente Duque muchos éxitos en su gestión.

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