El Turco

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Walter Pimienta Jiménez

Walter Pimienta Jiménez

Columna: Vainas mías

e-mail: [email protected]

La muerte inesperada del “Turco” Rubén  Deibe, abogado de  los  goleadores  que  en el  futbol  no  metían goles  hasta  el  día  en que  los  metían, apasionado activista de los temas patrimoniales y  culturales de  Santa  Marta, en ocasiones  más  que  un mismo samario,  argentino  de  origen pero  comedor de “cayeye” domiciliado  en  El  Rodadero, me conmovió no  solamente  a mí  sino  a todos quienes le  conocimos y  le  frecuentamos.

No exagero si digo que a los  fanáticos   viejos  del  Unión Magdalena, les duele con intensidad la  muerte de “el  Turco”. Su  partida hace  que  el  viento  samario, o , mejor  “la loca”, sople ahora bajita y  gima  más de lo  habitual  por  entre  las  gradas  del  añoso Estadio  Eduardo  Santos  de  los    sesenta que  ahora  es todo melancolía… Melancolía  porque hay  personas tan unidas  indisolublemente a  la ciudad,  que  a  la ciudad  misma; es decir, a nosotros, nos duele separarnos  de ellas…

 En  El Rodadero, era de lo  más  habitual, toparse uno con “el  Turco” más de  una vez  al  día sin  haber  dejado  de  ser nunca  la  misma persona: el  Padrino  del  Pibe, al  punto de  que ahora muerto, nos  hace  pensar  que  sigue  vivo, eternamente  vestido  de  azul  y  rojo…Eternamente  vestido  de  Unión Magdalena,  como  si  las  leyes  físicas del  tiempo y  del espacio allí  no existieran…fiel  al mismo  mar  de siempre, o  encontrarlo en su  restaurante conversando como  cualquier  samario amigo…como  cuando  una vez, con mis  hijos  aún pequeños, lo visitamos y de  tanto  hablar  de fútbol dejamos inconclusa una charla que  no  terminó  nunca…Y  cómo  le  gustaba le hablara del  poema de Walter  Saavedra que, a sudor  de  camiseta, mal  recitada por  mí e inconclusa porque  no  me  la sabía  por  completo,  parecía hacerle vivir  de nuevo la  fiesta  del  futbol cuando  le decía:

“Cómo vas a saber lo que es el amor si nunca te hiciste hincha de un club.

Cómo vas a saber lo que es el dolor si jamás el zaguero te rompió la tibia y el peroné y estuviste en una barrera y la pelota te pegó justo ahí.

Cómo vas a saber lo que es el placer si nunca diste una vuelta olímpica de visitante.

Cómo vas a saber lo que es el cariño si nunca la acariciaste de chanfle entrándole con el revés del pie para dejarla jadeando bajo la red.

Escúchame… cómo vas a saber lo que es la solidaridad si jamás saliste a dar la cara por un compañero golpeado desde atrás.

Cómo vas a saber lo que es la poesía si jamás tiraste una gambeta.

Cómo vas a saber lo que es la humillación si jamás te metieron un caño.

Cómo vas a saber lo que es la amistad si nunca devolviste una pared.

Cómo vas a saber lo que es el pánico, si nunca te sorprendieron mal parado en un contragolpe.

Cómo vas a saber lo que es morir un poco si jamás fuiste a buscar la pelota dentro del arco.

Decime viejo… cómo vas a saber lo que es la soledad si jamás te paraste bajo los tres palos a 12 pasos  de uno que  te quería  fusilar y  terminar con tus esperanzas”…

Poesía que  parecía   haber sido  escrito  para  él y  para  todos los  hinchas del  Unión Magdalena más  allá  de  las  últimas  catástrofes deportivas  de  los últimos años…”Turco”, la  ciudad irá  en ti siempre…Vagarás  por  sus  mismas  calles y  nunca te  harás  viejo en ellas aunque  en estas  encaneciste  joven aún a los  89…

Por  la  raya  de  la punta  derecha, con talento  y  virtud, “el  Turco” nunca  renunció  al  pundonor ni  al amor por  una camiseta  que defendió  con lealtad en el  ideal  de unos fanáticos  que  después de querer a su  madre, se mataban por  el amor  al  Unión,  drama de  cada  domingo, desmesura de madrazo  al  equipo  contrario, batalla de  goles para  ganarle a la  misma  vida.

Santa  Marta fue  sin duda la ciudad  que  con el alma   más  quiso “el  Turco” por  el  azul  de su    su mar, la  única  ciudad  del  mundo en que el  mar es el  cielo…

La muerte inesperada del “Turco” Rubén  Deibe, abogado de  los  goleadores  que  en el  futbol  no  metían goles  hasta  el  día  en que  los  metían, apasionado activista de los temas patrimoniales y  culturales de  Santa  Marta, en ocasiones  más  que  un mismo samario,  argentino  de  origen pero  comedor de “cayeye” domiciliado  en  El  Rodadero, me conmovió no  solamente  a mí  sino  a todos quienes le  conocimos y  le  frecuentamos.No exagero si digo que a los  fanáticos   viejos  del  Unión Magdalena, les duele con intensidad la  muerte de “el  Turco”. Su  partida hace  que  el  viento  samario, o , mejor  “la loca”, sople ahora bajita y  gima  más de lo  habitual  por  entre  las  gradas  del  añoso Estadio  Eduardo  Santos  de  los    sesenta que  ahora  es todo melancolía… Melancolía  porque hay  personas tan unidas  indisolublemente a  la ciudad,  que  a  la ciudad  misma; es decir, a nosotros, nos duele separarnos  de ellas… En  El Rodadero, era de lo  más  habitual, toparse uno con “el  Turco” más de  una vez  al  día sin  haber  dejado  de  ser nunca  la  misma persona: el  Padrino  del  Pibe, al  punto de  que ahora muerto, nos  hace  pensar  que  sigue  vivo, eternamente  vestido  de  azul  y  rojo…Eternamente  vestido  de  Unión Magdalena,  como  si  las  leyes  físicas del  tiempo y  del espacio allí  no existieran…fiel  al mismo  mar  de siempre, o  encontrarlo en su  restaurante conversando como  cualquier  samario amigo…como  cuando  una vez, con mis  hijos  aún pequeños, lo visitamos y de  tanto  hablar  de fútbol dejamos inconclusa una charla que  no  terminó  nunca…Y  cómo  le  gustaba le hablara del  poema de Walter  Saavedra que, a sudor  de  camiseta, mal  recitada por  mí e inconclusa porque  no  me  la sabía  por  completo,  parecía hacerle vivir  de nuevo la  fiesta  del  futbol cuando  le decía:“Cómo vas a saber lo que es el amor si nunca te hiciste hincha de un club.Cómo vas a saber lo que es el dolor si jamás el zaguero te rompió la tibia y el peroné y estuviste en una barrera y la pelota te pegó justo ahí.Cómo vas a saber lo que es el placer si nunca diste una vuelta olímpica de visitante.Cómo vas a saber lo que es el cariño si nunca la acariciaste de chanfle entrándole con el revés del pie para dejarla jadeando bajo la red.Escúchame… cómo vas a saber lo que es la solidaridad si jamás saliste a dar la cara por un compañero golpeado desde atrás.Cómo vas a saber lo que es la poesía si jamás tiraste una gambeta.Cómo vas a saber lo que es la humillación si jamás te metieron un caño.Cómo vas a saber lo que es la amistad si nunca devolviste una pared. Cómo vas a saber lo que es el pánico, si nunca te sorprendieron mal parado en un contragolpe.Cómo vas a saber lo que es morir un poco si jamás fuiste a buscar la pelota dentro del arco.Decime viejo… cómo vas a saber lo que es la soledad si jamás te paraste bajo los tres palos a 12 pasos  de uno que  te quería  fusilar y  terminar con tus esperanzas”…Poesía que  parecía   haber sido  escrito  para  él y  para  todos los  hinchas del  Unión Magdalena más  allá  de  las  últimas  catástrofes deportivas  de  los últimos años…”Turco”, la  ciudad irá  en ti siempre…Vagarás  por  sus  mismas  calles y  nunca te  harás  viejo en ellas aunque  en estas  encaneciste  joven aún a los  89…Por  la  raya  de  la punta  derecha, con talento  y  virtud, “el  Turco” nunca  renunció  al  pundonor ni  al amor por  una camiseta  que defendió  con lealtad en el  ideal  de unos fanáticos  que  después de querer a su  madre, se mataban por  el amor  al  Unión,  drama de  cada  domingo, desmesura de madrazo  al  equipo  contrario, batalla de  goles para  ganarle a la  misma  vida.Santa  Marta fue  sin duda la ciudad  que  con el alma   más  quiso “el  Turco” por  el  azul  de su    su mar, la  única  ciudad  del  mundo en que el  mar es el  cielo…
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