La maldición del triunfo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

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Entre la sorpresa y lo esperado, Zinedine Zidane presentó su renuncia como técnico del Real Madrid. Sorpresa, pues acababa de ganar la Champions League por tercera vez consecutiva, el trofeo europeo más codiciado por los madrileños. Empero, era previsible su separación del cargo, pues en el Real Madrid de Florentino es más importante el resultado que el proceso.

El galo, en el Top Ten de los futbolistas de todos los tiempos, tuvo una deslumbrante carrera con un lánguido final en las competiciones mundialistas gracias a aquel cabezazo a Materazzi en la final de la Copa Mundo de 2006 en Alemania, que dejó al onceno francés a merced de los italianos, campeones orbitales en reñido encuentro. Desde su época en la Juve iniciada en 1996 hasta el glorioso final de su carrera en el Real Madrid en 2006, Zizou coleccionó toda clase de triunfos. El controvertido presidente Florentino Pérez, decidido desde el principio de su carrera en la Casa Blanca a tener el mejor equipo del mundo, armó con Zidane y varios más un combo de tanto respeto que fue llamado “Los galácticos”; tal era su categoría.

En 2013, hace 4 años, Zizou se sienta en el banco merengue al lado del sapiente Carlo Ancelotti, quien a su vez se formó con el fenomenal Arrgio Sacchi ¿Quién, entonces, puede desconocer la influencia italiana de Zidane como jugador y como técnico? ¿Quién puede desconocer su exitoso aporte a la Casa Blanca en tanto en el gramado como en el banco técnico?

Zinedine Zidane, tal como Pep Guardiola, Carletto o Jupp Heynkes (primer técnico alemán de los merengues), es el caso de un triunfante futbolista devenido en exitoso director en una época en la cual ya los que se acuestan jugadores no siempre amanecen “profes”.  Mourinho o Jorge Luis Pinto son claros ejemplos de técnicos triunfantes que no fueron profesionales del balompié; no necesariamente hay que haberlo sido. A cambio, muchos grandes futbolistas han fracasado estruendosamente en condición de entrenadores.

Hoy, esas son carreras tan distintas como la del ingeniero y el director de la compañía fabricante de dispositivos electrónicos; la dualidad no siempre funciona y parecen ser caminos cada vez más divergentes. La salida de Carletto trajo a Rafa Benítez y pone a Zizou al pie del español, cuya cabeza también rueda en favor del francés para que ocupe el banquillo por gloriosos dos y medio años. Un equipo casi invencible con una pléyade de estrellas como Cristiano Ronaldo, Bale, Kroos, Modrich, Marcelo y Keylor Navas. La crítica al estilo de juego de Zizou queda de lado ante la cadena de triunfos, si bien nunca redondeó toda la temporada con el sextete como sí lo hizo Guardiola. Esa misma forma de jugar mandó a la suplencia a Isco Alarcón y James Rodríguez, y demoró la llegada de Asensio.

Ese espléndido 10 galo que deslumbró al mundo ahora jugaba sin uno en su onceno. Ahora se inclinaba por un juego rápido y vertical en el cual los protagonistas resultaban sus aleros, volantes y defensas laterales. Ese mismo estilo fue desgastándose, perdiendo impulso y quedando al tenor de las fantasías de Ronaldo, la fuerza y la velocidad de Bale, el pivote y la definición de Benzema, los centros precisos de Marcelo y Carvajal o los lanzamientos mortíferos de Kroos, Modric o Casemiro. Más individualidad que juego colectivo, más técnica que táctica, más coraje que planeación.

En el intento de recuperar las formas perdidas, hubo cambios de nómina y disposición táctica, pero la guerra de egos en una plantilla de tanta calidad afectó definitivamente el camerino a niveles irreconciliables, para no hablar de influencias extradeportivas desde la misma Casa Blanca. Los problemas personales de Cristiano calentaron las relaciones entre las partes. Y eso que a Zidane se le reconoce por su buen manejo del camerino. Se afirma que Luca Fernandez, su hijo, canterano, no tiene cupo en la titular que es propiedad indiscutible de Navas pero en acecho por Florentino, quien desea otro arquero.

¿Quién llegará en su reemplazo? Todos especulan pero nadie tiene la palabra final. No importa. Quien se adueñe del banquillo técnico sabe que en el Real Madrid inicia en conteo regresivo, y su cabeza rodará como las de aquellos peloteros aztecas que terminaban sacrificados a los dioses. ¿Cuál será el destino de Zidane?

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