Partidos políticos tradicionales en decadencia

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Jairo Franco Salas

Jairo Franco Salas

Columna: Opinión

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Desde una perspectiva pluralista, amplia e incluyente, en materia política Colombia debe aunar estrategias que consoliden el potencial ideológico en grupos bien definidos, estructurados para evitar así el vaivén y el abismal desequilibrio de poderes que estamos experimentando en la actualidad.

En otras palabras es urgente conectarnos transversalmente, creando un laboratorio de diseño e innovación que permita experimentar estrategias integrales, para fortalecer y garantizar políticas públicas que propicien el mejoramiento de las condiciones socio-económicas del país.

Este enfoque social pretende descentralizar el andamiaje político-administrativo, como un instrumento de referencia para orientar a los actores responsables de la implementación de una nueva forma de política que implique avance, competitividad, sostenibilidad, que es lo que requiere el país. En este orden de ideas, cuando nos referimos a las decadencias de los partidos políticos tradicionales, estamos dando a conocer el impulso desmedido, desacertado y la debilidad que han erosionado la credibilidad en movimientos políticos de vieja data: partidos liberal y conservador, fuerzas políticas que se han dividido y subdividido, para dar origen a otros tentáculos que a la postre lo que han logrado es una verdadera confrontación entre los Colombianos; ejemplo: Cambio Radical que nació como desacuerdo del Partido Liberal; por su parte el conservatismo ha perdido prestigio, seriedad y representatividad, por aquello de las acostumbradas coaliciones; en la actualidad una fracción del Partido Conservador liderado por Andrés Pastrana y Marta Lucia Ramírez, apoya al candidato Duque; otra acompaña al Partido de Gobierno. Así mismo con anterioridad, nacieron otros movimientos políticos desprendidos de los partidos tradicionales, perfilándose a una independencia con nuevos ideales, caso Mais, Asi y otros; de idéntica manera, la aparición en el escenario político de algunos oportunistas que quieren ser representantes de los grupos étnicos sin serlo. En Colombia existen casi 20 organizaciones políticas, pero de ellas solo 10 tienen personería jurídica, esto es una estrategia institucional que incentiva alternativas sostenibles; las desventajas que ocasiona este ramillete político, sin duda es el debilitamiento de otros, nos referimos a su matriz, el partido liberal.

Los triunfadores en la reciente jornada democrática, fueron Iván Duque y Gustavo Petro, ni liberales ni conservadores; dejando en evidencia que los partidos políticos tradicionales reflejan el título de esta columna periodística. Preguntamos ¿Qué pasara con los acuerdos de la Habana? Para dar respuesta a esta inquietud, recordaremos que el candidato Petro, es partidario de hacer realidad los acuerdos y los defenderá hasta el final; mientras que el candidato Duque, que al principio los desconocía, ahora dice que no los hará trizas, pero hace énfasis que los modificara. ¿A quién creerle?

No olvidemos que la falta de ética es el sello de crueldad para cualquier sociedad; es importante ilustrar y orientar a nuestros lectores que no se dejen arrastrar por apasionamientos sin razón de ser; voten por el candidato de su preferencia y no entren en hostilidades que nada le aporta a Colombia, ya que le estamos apostando a salir de ellas.

Con fundamento en estas apreciaciones, los Colombianos necesitamos desarrollar capacidades ciudadanas que florezcan después de un contacto serio con las humanidades, esto con la finalidad de fortalecer el pensamiento crítico, compromiso y sensibilidad por el bienestar colectivo; es imperativo construir un horizonte civil, capaz de combatir la corrupción y cubrir el vacío que han dejado los partidos políticos tradicionales en su trasegar.                        

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