Una lección de democracia: se gobierna por el pueblo y para el pueblo

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El Pájaro de Perogrullo

El Pájaro de Perogrullo

Columna: Opinión

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Las elecciones del domingo pasado marcaron un hito histórico en la democracia del país. Las viejas maquinarias de los partidos Liberal y Conservador, al igual que las nuevas, de Cambio Radical y la U, fueron totalmente derrotadas.

También se derrotó el mal gobierno de Juan Manuel Santos, quien nunca entendió que no se puede gobernar dándole la espalda al país. Se gobierna por la gente y para la gente, y el de turno no puede hacer lo que se le dé la gana. Siento un poco de tristeza, pero igualmente gran alivio, por el resultado obtenido por German Vargas y Humberto De La Calle. La realidad es que ninguno de los dos conectó con la gente. Vargas se encasilló en sus realizaciones pasadas y terminó siendo percibido como un politiquero osco y utilitarista.

De La Calle, en lugar de aceptar humildemente los errores que cometió en la negociación del acuerdo, lo siguió glorificando y terminó con un discurso de izquierda demasiado parecido al de Petro. Lo cierto es que la candidatura de De La Calle nació muerta cuando ganó el NO y la de Vargas, murió por sus incongruencias, sus compañías y su carácter personal. El mejor discurso de Vargas fue el de ayer, en el que reconoció la derrota, en el que se vio humano y vulnerable, lo cual no le queda mal.

De La Calle, ayer, se terminó de salir de la ropa. Casi que le dijo al pueblo colombiano que era ignorante y que no había entendido las maravillas del acuerdo y de la paz. Fajardo pescó en el centro, pero el centro no era un cardumen tan grande como para hacerlo pasar a segunda vuelta. Dicen que estaba en las encuestas con tendencia creciente y que podía pasar a segunda vuelta. Tal vez, pero eso ya no importa.

 Finalmente, es el voto de opinión, en una sociedad más urbana que rural, el que determina al final del día quién tiene el favor del soberano. En ese sentido, Duque logró conectarse, con un discurso moderno y con sentido de autoridad, pero a su vez de inclusión social, de emprendimiento, de desarrollo y de innovación. Ahora, las cartas están sobre la mesa. El país tendrá que escoger qué futuro quiere. No se trata de polarizar, se trata de presentar, para que los electores escojan, el futuro que conviene. Iván Duque, en su discurso de victoria, no atacó a Petro.

Su discurso fue de esperanza y de unidad, con una visión de futuro para todos. Lo que sigue es conquistar a esos 4.6 millones de colombianos que votaron por Fajardo, a través del diálogo y el conocimiento de las propuestas, para que comparen el modelo de desarrollo económico e inclusión social que propone Duque, versus el que propone Petro.

Pienso que esos votos, que no son endosables, se dividirán en un 70/30 a favor de Duque, pues además de que el modelo económico y social de Duque es el mejor y el que conviene, los electores también podrán comparar las condiciones personales y humanas de cada uno y, sin lugar a dudas, Duque será el más favorecido. Los 1.4 millones votos de Vargas, sin que haya que recibir a politiqueros para ello, pues son de centro derecha, se irán directamente a Duque. Con ese escenario, Iván Duque deberá alcanzar 12.3 millones y, Gustavo Petro, teniendo en cuenta que los votos de De La Calle se le sumarían, deberá alcanzar 6.7 millones.

 Ese deberá ser el objetivo de la campaña de Iván Duque, ganar de una manera amplia y contundente para gobernar con las mayorías en beneficio del país y cerrarle el camino al populismo de Gustavo Petro, quien, desde ya, en su discurso de “triunfo”, empezó a morigerar sus posiciones.

No obstante, como diría el refrán: “aunque el mono se vista de seda, mono se queda”. Así, los colombianos no sucumbirán a los cantos de sirena de Gustavo Petro y el presidente para el periodo 2018-2022, por la gracia de Dios y de los colombianos, será Iván Duque.    

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