Liderar sin miedo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

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La decisión del presidente Trump de retirar a los Estados Unidos del acuerdo nuclear con Irán ha sido duramente cuestionada en el mundo.  Sin embargo, los cuestionamientos no obedecen a un análisis ponderado de la información disponible ni a una preocupación real sobre qué es lo mejor para el mundo sino que obedecen a la implementación de una agenda global de tufillo comunista, y cuyos proponentes detestan a Trump.

En esa agenda mamerta, la cual fue impulsada por Obama, la idea es debilitar a los Estados Unidos como potencia militar y económica, con el entendido de que es más deseable un orden global en el que el poder este distribuido entre varias potencias, y equivocadamente creyendo que el “mundo” querrá mucho más a los Estados Unidos.

Los medios colombianos que cubrieron la noticia, se limitaron a regurgitar lo producido por los medios liberales anti-Trump en los Estados Unidos y el mundo.  Obviamente, no ocultaron su odio ni escatimaron insultos a Trump.

Lo irrefutable es que Trump les ha callado la boca antes, y de qué manera.  Cuando el mundo estaba horrorizado por las amenazas de Trump a Corea del Norte y los mamertos clamaban de rodillas por un cambio de tono, la estrategia de Trump funcionó.  Al momento de escribir esta columna, tres estadounidenses fueron liberados por Corea del Norte y ya se fijó la fecha para el encuentro entre Trump y Kim.  Un compás de espera es prudente, ya que Corea del Norte históricamente ha roto los acuerdos que hace.  Lo único diferente hoy, es que entienden que Trump no está bromeando; no son idiotas y el mico sabe en qué palo trepa.  Los débiles mentales no entienden nada de negociación ni de estrategia, y por esto no entienden lo que está haciendo Trump.

Con respecto a Irán, el acuerdo que se había firmado no detenía a Irán de lograr armas nucleares sino que difería el problema a diez o quince años.  Precisamente, este mismo pensamiento que marcó la política de détente con Corea del Norte, fue lo que permitió que Corea adquiriera armas nucleares y tuviera los elementos de fuerza para chantajear al mundo.  La simple lógica indica que uno destruye a los enemigos.  Es de imbéciles fortalecerlos, que era lo que hacía el acuerdo con Irán.  Era un acuerdo que fortalecía económicamente a Irán, que es el mayor exportador de terrorismo del mundo.  Se le daban los recursos para que desestabilizara al Medio Oriente. 

En días pasados el primer ministro Israelí mostró pruebas incontrovertibles de que Irán no estaba honrando lo firmado y que seguía trabajando secretamente en producir armas nucleares.  Es decir, la conclusión de la ONU de que Irán si está cumpliendo y honrando el acuerdo está basada en engaños.  Para que al mundo no le quede duda del peligro que representa Irán, apenas conocido el retiro de los Estados Unidos, lanzaron misiles sobre posiciones israelíes.  La respuesta no se hizo esperar, y según los reportes iniciales, fue una respuesta contundente que destruyó posiciones estratégicas de Irán en Siria.  Supuestamente, una respuesta militar tan fuerte por parte de Israel no se veía desde 1973.  Israel entiende que cualquier muestra de debilidad significa su destrucción.  Es precisamente la amenaza existencial permanente la que no permite que Israel abandone la Ley del Talión al cuadrado; es decir, si me sacas un ojo, yo te saco dos.

El mundo es un sitio muchísimo más peligroso e inestable cuando los Estados Unidos no lideran con determinación y al frente.  Las políticas de apaciguamiento no resuelven sino que aplazan y vuelven más grande los problemas.  De hecho en el impase surgido en Colombia a raíz de las acusaciones contra Santrich, y posiblemente contra Márquez, y la posición blandengue querida por De La Calle, quien argumenta razones de estado son un ejemplo de apaciguamiento.  La solidez y durabilidad del acuerdo con las Farc depende de hacer cumplir el acuerdo a cabalidad.  No se puede caer en el juego planteado por Márquez de querer atar indisolublemente la suerte de él y la de Santrich a la del acuerdo.  Cuando se comienza por hacerle excepciones al acuerdo para mantenerlo vigente, entonces el acuerdo no sirve.

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