Colombia un país de camorreros

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cristian Campo Revelo

Cristian Campo Revelo

Columna: Opinión

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No sé dónde fue que escuche que Colombia ha asesinado candidatos de izquierda, de centro y de derecha, si señor! y como ejemplo para quedar claros el caso de Gaitán, Galán y Gómez Hurtado es lo más palpable que las últimas generaciones recordamos y conocemos, eso sí, queda claro que estos fenómenos históricos no los conocemos por propia iniciativa sino que por el contrario solo cuando aparece un mago de esos que se hacen llamar  políticos que cuentan entre su colección de cosas privadas o amigos, algunos dueños  de medios de comunicación y que toman datos y los empiezan a convertir en tendencia como muertes o acciones que más les favorezcan para ganar militantes y que para desgracias de sus rivales políticos es una forma tenue de hacerlos responsables de hechos históricos de los cuales para sacudirse de los mismos tienen que caer en esta escalofriante y mala imitación de la  guerra fría que tanto afecta la opinión de miles de colombianos y que al final en medio de la academia, la empresa, la calle y el día a día solo queda en el aire ese descontento de no tener una opinión clara y propia sobre lo que de verdad forma un concepto político bien estructurado y decisivo para una elección coherente.

Si bien es cierto que nuestro país ha sufrido grandes pérdidas de vidas humanas (aclaro lo de humanas porque ahora el perro, el gato y hasta las ratas tienen más derecho a una vida digna que usted y yo) no es como la academia, ni los grandes pensadores y mucho menos los doctores en comunicación y sus medios nos los han querido vender, la verdad es que somos un país de “camorreros”, aquí el concepto propio lleno de odio y rencores va acompañado con ese disfraz de intelectualidad que se ha ganado en universidades extranjeras, en cocteles con gente “importante”, y que se ha reforzado con juegos de palabras muy poco claros para los ciudadanos comunes, eso precisamente nos ha llevado a ocasionar destrozos históricos, volvernos apáticos a nuestra historia  y por el contrario en vez de avanzar cada vez reforzamos nuestros sentimientos aleatorios a la pelotera y la camorra.

Aquí unos le llaman a Gustavo Pero guerrillero y comunista, otros a sabiendas que el senador Uribe no es ningún candidato presidencial lo llaman asesino y paramilitar; pero realmente ningún simpatizante tiene la claridad de reconocer en el otro ventajas y virtudes a menos de que las redes sociales, las falsas noticias, o algún columnista de gran opinión disfrace sus señalamientos con palabras persuasivas a cierta clase de “gente” para que al fin y al cabo se termine como un comentario de corredor que equivale a bochinche de vecindario en palabras más comunes.

La gana de camorra en Colombia ha sido tan grande que bochinches y conceptos de políticos y hasta periodistas al servicio de una línea política han puesto más muertos que el narcotráfico, aunque sea la coca quien termine siendo el combustible para repartir plomo.

Históricamente Chulavitas, Pajaros, la chusma, la guerrilla, los Paracos, los partidos Políticos, el partido liberal y el conservador en su máxima expresión de representación de un país dividido nos debe a los colombianos no solo las riquezas con que sus familias se han enriquecido, nos deben miles de muertos que ha ocasionado el azuzar mentes ingenuas con el ánimo de buscar camorra entre sí.

@criscam35

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