Ni una cosa ni la otra

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Annabell Manjarres Freyle

Annabell Manjarres Freyle

Columna: Bordes Añadidos

e-mail: [email protected]

Hablaré desde mi experiencia personal, no como artista, ni como escritora, ni como mujer, ni como estudiante, hija, hermana, novia, amante, comunicadora social o bachiller; hablaré del simple derecho de ser.

Dentro de todas las acciones que ejecuto en la vida, soy un ser que sirve para el arte, nací con la vena ansiosa de embellecer el caos y por eso, también soy artista.

Veo cómo algunas las personas viven en un afán de individualismo y búsqueda de identidad "cosa seria". Una búsqueda, a mi parecer mal empleada, pues a lo que se aferran los adultos con exhaustivo interés, es a hacer al parte de un estereotipo.

Después del estereotipo no queda más nada. Después del estereotipo viene la castración, el límite, la angustia, la inutilidad y todo principio de estupidez. Me impresiona cómo algunas personas se meten tanto en el rollo del estereotipo que no son capaces de vivir o tomar decisiones.

La condición es la siguiente: Los demás exigen que te ajustes a un modelo a seguir para no confundirse, para no odiarse así mismos. Hablaré de las fotos, ya que me gusta tanto una foto como un plato de comida.

Si eres escritora, lo más lógico es que esperen de ti una foto a blanco y negro, con la mirada perdida en el horizonte con la piel pálida sin haber comido durante días porque un dolor profundo, el dolor de la vida, no te ha permitido comer y esa imagen hará de ti una escritora convencional y respetable. Si colocas fotos en el Facebook en vestido de baño mostrando tus nalgas (como en mi caso), corres el riesgo de que otras mujeres poetas que ya no están en la edad para montar fotos así, publiquen indirectamente y como quien no quiere la cosa, lo siguiente:

"La "pose" que asumen ciertas poetas para una foto, es más de modelos principiantes, que de creadoras...pierden la naturalidad!! Igual sucede con lo que crean".

¡Santa Bárbara Bendita! (Y no soy católica). Pues, al parecer nos limitamos con facilidad, no queremos reconocer la multidimensionalidad de cada quien y esto es casi tan descomunal como creer que un escritor es sólo un escritor. Claro, que en el caso del indirectazo más bien se pone en evidencia la visceral y milenaria competencia femenina.

Una experiencia parecida me sucedió con un teatrero, se le antojaba decir que yo no era teatrera, poeta, escritora, dibujante, ¡¡nada!! Y su argumento consistía en afirmar que yo aun no había publicado ningún libro que me aplastara en el paseo de la fama. No lo entienden, he decidido hacer de mi existencia una circunstancia placentera y no por ello irresponsable. Se de toda la angustia que viven muchos escritores, el ego quebrado o vulnerablemente hinchado, se de la angustia cuando se hacen las cosas para figurar y no por vocación. Pero cuando es por convicción, vocación, placer y por necesidad espiritual ¿qué sentido tiene vivir en el afán?

En el mundillo del arte hay demasiada vanidad, he caído en ella muchas veces lo confieso, pero en el ejercicio de adquirir consciencia de la libertad, todos los argumentos vanidosos agachan la cabeza como niños regañados. El mismo Jaime Sabines reconoció en uno de sus discursos que hay que vivir a lo hombre y ni a lo poeta. "Quizá éste sea el truco más sutil de la poesía para exprimir a los que estamos en sus manos", afirmaba.

Ser uno mismo es la más difícil de las poses, decía Oscar Wilde, y qué difícil es mantenerse, sobrevivir, conservar la esencia en este mundo lleno de patrones externos a seguir sin antes enfrentar con valentía esa aventura de conocerse así mismo aunque sea sólo un poquito.

Traigo una frase a manera de homenaje al gran maestro Ernesto Sábato que en paz descanse, "Yo no escribí para ganar dinero, ni premios, ni por la vanidad de verme impreso. Puede parecer excesivo pero escribí para resistir la existencia". Y le creo, paz en la tumba para este héroe de la vida. Entonces, ¿ser o parecer?, no hay razón de ser en lo segundo.