Se derrumba el dólar y renacen oportunidades

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Escrito por:

Luis Palencia Salas

Luis Palencia Salas

Columna: Opinión

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En los últimos 3 años, el dólar estuvo altamente cotizado debido a la caída internacional del precio del petróleo, la cual afectó el mercado del dólar internamente en nuestro país, provocando así una presión inflacionaria, debido al aumento relativo del costo de las materias primas importadas y demás factores productivos como maquinarias y mano de obra.

Pero la situación actual a nivel económico y geopolítico en el mundo ha cambiado, puesto que el precio del petróleo se ha recuperado debido al recorte de la producción por parte de los países de la OPEP, lo cual ha causado que el precio del barril de petróleo aumente debido a la disminución de la oferta, cotizándose cerca a los 70 dólares el barril. De igual manera, las amenazas y actos bélicos en Siria y el resto del Medio Oriente, afectan las expectativas de producción, lo cual generan un aumento de la demanda por parte de los países compradores por la posible escasez del crudo.

Este nuevo escenario, provoca un aumento del flujo de la divisa por la renta petrolera logrando que se revalúe el tipo de cambio. Durante las últimas semanas, éste ha experimentado una tendencia a la baja, ubicándose cerca a los 2.700 pesos por dólar e incluso, se alcanzó a cotizar en algo más de 2.600.

No cabe duda, que evidentemente al sector exportador no le conviene esta situación debido a la reducción de sus ingresos en pesos al momento que monetizan sus ingresos por las ventas al exterior. Es por ello, que ha habido voces de alarma por parte de entes gubernamentales y gremiales, por los efectos que traiga consigo este nuevo fenómeno económico. El sector exportador es de gran importancia para nuestra economía y se debe proteger y estimular, pero, también hay que entender que su actividad es sólo una de tantas actividades que hacen parte de la dinámica económica, puesto que existen otras actividades igual de importantes (o quizás más importantes) que le es favorable un tipo de cambio revaluado, y paradójicamente, de cierto modo, los mismos exportadores podrían y deberían sacarle provecho a tal situación.

Con un tipo de cambio revaluado, no sólo podría importar materia prima a bajo costo para procesar en la industria nacional, sino que, además, será mucho más asequible adquirir bienes importados, entre ellos, maquinarias y tecnología de punta necesaria para poder producir a grandes escalas y con menores costos y así lograr ser competitivos en el comercio exterior. La tecnificación de nuestra industria, el sector manufacturero y del sector agrícola es una deuda pendiente de nuestra economía, ya que gran parte nuestro sistema productivo usa tecnología obsoleta, o peor aún, un gran porcentaje opera bajo procesos rudimentarios del siglo pasado.

Teniendo en cuenta nuestras condiciones, se hace indispensable que se implementes políticas estatales que promuevan estimular la tecnificación de los diferentes sectores productivos y con mayor fuerza ahora que las condiciones económicas lo propician.

Por último, cabe resaltar que las autoridades económicas, monetarias, gubernamentales y gremiales deberían ejecutar políticas no tan rígidas, sino, políticas que se ajusten a las dinámicas de los diferentes fenómenos económicos, principalmente el del tipo de cambio, siendo un factor que no se puede predecir ni controlar fácilmente pero que impacta fuertemente en el proceso productivo y financiero de las diferentes unidades económicas de nuestro país.

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