¿A quién le roban?

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Escrito por:

Alvaro González Uribe

Alvaro González Uribe

Columna: El Taller de Aureliano

Web: http://eltallerdeaureliano.blogspot.com

"¡Qué pena con usted!, pero la plata que me pagó se me la robaron, y me tiene que pagar otra vez". ¿Qué opina si un acreedor le dijera eso? Pues bien: eso nos pasa en Colombia con la corrupción: unos roban, los agentes del Estado se dejan robar y los ciudadanos pagamos el botín.

El país está escandalizado con los últimos destapes sobre desfalcos en los más disimiles campos. Pese a que la corrupción en Colombia no es nueva, y que no es exclusiva de nuestro país, las revelaciones e investigaciones de los últimos meses nos tienen asombrados por su cantidad, variedad y cuantía.

Hay indignación ciudadana ante cada titular diario que devela un nuevo saqueo, y está bien que la sociedad sienta irritación por esos actos continuados llamados corrupción y que se alegre porque se destapen, se investiguen y se castigue a los culpables.

Sin embargo, a veces percibo que se trata de una indignación solo social, lo cual es de aplaudir. Pero, ¿quién es el perjudicado en últimas de esos robos?

Cuando se destapa cada olla podrida funcionarios y organismos de justicia de buena fe dicen que le robaron al Estado, pero resulta que el Estado no es un ente ajeno al ciudadano porque vive de éste. Literalmente se nutre del ciudadano, pues su funcionamiento y las inversiones que debe hacer las pagamos todos.

A un ciudadano le duele más que le roben directamente, ya sea en un atraco u otra modalidad, que cuando oye hablar de la famosa "corrupción", que no deja de ser algo lejano y medio gaseoso para el común.

Por tanto, en el primer caso denuncia rápidamente y se queja más, es lógico. Pero cuando explotan los escándalos de corrupción oficial, el ciudadano debe comprender que es a él a quien le han robado, y que así como dejó de comprar algo porque un ladrón le rapó la billetera, también ha dejado o dejará de tener muchas cosas por culpa de los raponeros de cuello blanco.

Todo ese dinero que le succionan al Estado mediante triquiñuelas y delitos debe ser recuperado por el mismo Estado. ¿Cómo? Pues con más impuestos, es decir, acudiendo de nuevo a nosotros los ciudadanos para que le demos lo que sus agentes se dejaron robar, a veces por negligencia cuando no por complicidad. Igual pasa con las condenas equivocadas y con las multas que el Estado debe pagar por actos errados de sus funcionarios, pues además la repetición contra los culpables no funciona ni tampoco las penas en dinero.

La corrupción es otro impuesto más para los colombianos. El tan mencionado "detrimento patrimonial" se refiere en el fondo al patrimonio de cada uno de nosotros. Por cuenta de la corrupción resultamos pagando dos, tres y hasta más veces los puentes, las carreteras, las escuelas, las viviendas sociales, la salud, y todo lo que el Estado debe hacer en cumplimiento de la Constitución.

Y leemos la prensa y todos son "presuntos" delincuentes, pero nosotros los ciudadanos jamás somos "presuntos" robados; somos víctimas, y ya.

Respeto y comprendo ese lenguaje obligado por la técnica jurídica, pero no deja de ser una paradoja que estos tipos y tipas sean solo "presuntos" corruptos por mucho tiempo y quizá por siempre, y nosotros los ciudadanos no seamos jamás presuntos sino reales robados, esquilmados y estafados. ¿Qué tal?: "presuntamente" ellos roban, y a nosotros "realmente" nos roban, pase lo que pase con las investigaciones y con los juicios.

Sufrido lector: Mientras trabaja duro, ¿no le da como rabiecita pensar que parte de ese tiempo usted está trabajando para los alias Nules, Morenos", epeéses" y otras decenas de asociaciones para delinquir?

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