“Jesús Santrich” no puede quedarse solo

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Escrito por:

María del Rosario Guerra

María del Rosario Guerra

Columna: Opinión

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La imagen marcó el inicio de semana de los colombianos. Seuxis Hernández, alias “Jesús Santrich”, cabecilla de las Farc y uno de los máximos responsables de crímenes de lesa humanidad del país, era notificado de una circular roja de la Interpol y capturado por presunta conspiración para la producción y distribución de cocaína.

Flamante congresista por posesionarse el próximo 20 de julio producto de la impunidad del acuerdo Santos-Farc, el excomandante guerrillero deberá ahora responder por lo que debió ser juzgado hace muchísimo tiempo: llenar de drogas las calles, los colegios y las universidades de Colombia y del exterior, destruir con su veneno a las familias y a las nuevas generaciones. 

Surge el debate frente a su eventual extradición a los Estados Unidos. La Jurisdicción Especial de Paz ya anticipa, como era de esperarse, una defensa de oficio que le permita sostener sus beneficios en Colombia. En fin. El tiempo nos dirá si continúa el imperio del crimen orquestado en La Habana por las Farc y el gobierno de Juan Manuel Santos.

La pregunta es: ¿Puede alguien pensar que “Santrich” hizo parte de un negocio de narcotráfico por 15 millones de dólares como iniciativa individual?

Claro que no. Las Farc, el mayor cartel de la historia, no han dejado el rentable negocio y arropadas por las concesiones de Santos se vieron absueltas de entregar las rutas, devolver las millonarias ganancias y reparar a las víctimas de su actividad. El presidente y los “comandantes” firmaron lo que ellos llaman “paz”, se creyeron el cuento aquel de que el narcotráfico es un delito conexo al político y terminaron de fortalecer el crimen que ha servido de combustible para décadas y décadas de violencia.

Crecen las hectáreas de coca, crece el número de pequeños cultivadores, crece la demanda, crecen las “disidencias”, pero también crece la indignación de la sociedad ante un gobierno que puso por encima de los ciudadanos y de las instituciones a un grupo de delincuentes que aún tiene que demostrar su real voluntad de respetar la Constitución y la Ley. Es mucho lo que falta por conocerse.

Ojalá los otros cabecillas que hacen tránsito a congresistas le explicaran al país cómo va a quedar el negocio tras la caída de su “camarada”. Ojalá la Farc se quitara el disfraz de partido político para reconocer que muchos de sus integrantes continúan delinquiendo. Ojalá no dejen solo a “Jesús Santrich”… son muchos los que algún día deberán responder, como él, por tanto daño causado a Colombia.  

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