El combustible del conflicto armado

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Sergio Iván Gutíerrez Rodríguez

Sergio Iván Gutíerrez Rodríguez

Columna: Opinión

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Desafortunadamente nuestra tierra ha sido fértil para los conflictos. Hemos desarrollado una capacidad sorprendente para la polarización y el odio, que nos ha llevado a matarnos durante décadas. Diferentes son los motivos que desataron la violencia. Muchos, se han escudado en la desigualdad social y la distribución de la tierra, otros en la defensa de sus propiedades. Finalmente, no ha quedado más que un manto de luto y dolor sobre la sangre derramada de tantos compatriotas.

De una u otra forma, muchos gobiernos han utilizado la paz como sofisma para desarrollar sus campañas. Más que un derecho, se ha convertido en una herramienta utilizada para jugar con la necesidad de un pueblo. Lo más sensato, es hablar de fin del conflicto armado, y no darle ese carácter universal de alcanzar la paz, que termina siendo una utopía que lastima las ilusiones de los más necesitados.

Después de muchos intentos fallidos de varios gobiernos y un largo proceso del actual, con la desaprobación del pueblo en los puntos de la negociación, pareciera estar cerca el fin del conflicto armado en nuestro país. Por lo menos, así nos lo han vendido dentro y fuera de la esfera nacional. Pero hay situaciones que demuestran lo contrario. Parte de nuestro territorio aún se encuentra en disputa, la violencia persiste teniendo como protagonistas a varias bandas criminales, disidencias de las Farc y la guerrilla del ELN actualmente en negociación.

La razón es muy sencilla, la lucha en este conflicto armado no es por la defensa de las clases menos favorecidas, ni por la búsqueda de la igualdad social, mucho menos por ideales revolucionarios, es por el dominio territorial. En las amplias y extensas selvas de nuestro país, se encuentra el combustible que genera la absurda violencia: el narcotráfico. El cual viene creciendo exponencialmente en los últimos años.

Este fenómeno maldito que no solo destruye la vida de quien lo consume, sino que esclaviza y sume en la miseria a quien lo produce, ha encontrado auge en nuestro territorio. Su exorbitante rentabilidad ha sido la principal fuente de financiamiento de los grupos subversivos que delinquen en nuestro país, llevándolos a apartarse de sus ideales políticos, si es que algún día los tuvieron, para dedicarse a la mafia del narcotráfico.

De aquí surge un punto importante para erradicar completamente el conflicto armado en Colombia. No se puede dejar de reconocer que sacar a las Farc, por lo menos a sus principales cabecillas, del escenario  armado y meterlos en el escenario político, donde han sido castigados con el repudio del pueblo, es un gran logro en esta tarea. Pero no se ha completado, aún falta camino por recorrer.

El futuro gobernante de nuestra nación, no solo debe consolidar el Estado en los territorios que durante décadas han permanecido huérfanos. Acabar con el combustible que alimenta el conflicto armado, será una tarea que definitivamente pondrá fin a tanto derramamiento de sangre en nuestra amada patria. Aunque las motivaciones de los electores parecen estar encaminadas en otros aspectos, no menos importante es éste, que silenciosamente nos puede llevar a recrudecer una pesadilla que no queremos volver a vivir.

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