Álvaro Uribe el gran elector y Duque el triunfador

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El Pájaro de Perogrullo

El Pájaro de Perogrullo

Columna: Opinión

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Si algo deja claro la jornada electoral del fin de semana pasado es que Álvaro Uribe Vélez es el gran elector en Colombia. En los últimos 18 años, Álvaro Uribe ha dominado la política colombiana y no lo ha hecho con maquinarias o clientelismo. Uribe lo ha hecho con coherencia doctrinaria, con carisma y sabiendo interpretar el espectro político y el querer del pueblo.

La política no se hace con discursos populacheros, se hace con congruencia ideología y la doctrina adecuada. Hace 4 años, Santos, abusando de su posición, mal usó los recursos públicos para cimentar su reelección y, elegido nuevamente como Presidente, le embutió al país un acuerdo de paz mal hecho, robándose de una manera desvergonzada el resultado del plebiscito. El Centro Democrático, pese a ser un partido en formación y tener, como es natural, diferencias internas en cuanto a tono y forma, pero no de fondo, es la voz de un pueblo que quiere retomar el rumbo. Un pueblo que se hartó del manoseo. Un pueblo que quiere la paz, pero con justicia. Un pueblo que quiere que le enseñen a pescar y no que le regalen el pescado. Un pueblo que quiere salud y educación, pero donde todos ponen. Un pueblo que quiere trabajo y pide a gritos se respete la propiedad privada. Santos, el gran perdedor de la jornada electoral de ayer, debe estar de pésame y sin saber a quién apoyar desde la presidencia. Su más cercano colaborador, ahora contradictor, Vargas Lleras, está más cerca de Uribe que de él. Petro le sirvió para reelegirse, pero le debe dar náuseas solo pensar en verse en la cama con él, así sea para salvar su legado. En su pensamiento bogotano debe concluir que Petro es bueno para que le ponga votos, pero no material para ser elegido. De La Calle, finalmente, no despega. Como quedó demostrado en la jornada de ayer, para que quede claro, al país no le gusta lo que él hizo en La Habana. No ha sido de recibo por parte de los votantes sus afirmaciones de engaño, diciendo una y otra vez que si ganaba el “No” el acuerdo no existía. Fajardo, como lo que es, ni fu ni fa, se desdibujará en un ambiente de ideas y posiciones fuertes de lado y lado, y nada más desalentador que apoyar a tibios. En síntesis, el Presidente Santos está en un laberinto sin salida, situación que fue creada por él mismo al traicionar a su promotor (Uribe) y a las ideas que este representa. Iván Duque, en hora buena, de manera contundente y sin equívocos, se consolidó como el candidato de las mayorías. Iván, fue sin duda alguna, el gran triunfador de la jornada electoral de ayer. Será el “Macron” colombiano cuando llegue a la presidencia. No obstante, para llegar a ella y gobernar, se requiere que Iván logre reunir, alrededor de su nombre, no solo por Uribe, sino por sus capacidades y liderazgo, a todo el Centro Democrático, a la gran coalición por Colombia y a muchos otros sectores de la política colombiana. Se trata, entonces, de gobernar acompañado de los mejores, como parte de una gran alianza, y con quienes, en uno u otro momento, siendo sus hermanos, fueron sus contradictores. Ojalá tengamos a Iván Duque de presidente electo en la primera vuelta, de una vez, para que no pase lo que pasó con Oscar Iván en el 2014 quien, ganando en primera vuelta, de manera sorprendente y dudosa, fue vencido en la segunda vuelta, así el presidente, solo en su laberinto y de espaldas al país, no tenga candidato afín a quien apoyar.
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