Indiferencia

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

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El descrédito del Congreso de la República ha llegado a generalizarse de tal manera dentro de la población colombiana, que en la historia reciente, pocas veces se había sentido tanta indiferencia sobre las elecciones parlamentarias. A dos semanas del 11 de marzo, cuando se decidirá la composición de este cuerpo legislativo, muchas personas expresan claramente que no tienen idea por quién votar, cuando no afirman que no sienten el menor entusiasmo porque será más de lo mismo: los herederos de toda esa generación de políticos corruptos e ineptos cuyo número ha ido en aumento. También reconocen que hay nombres destacados, pocos pero valiosos, pero aseguran que ellos, precisamente por sus evidentes méritos, saldrán elegidos de todas formas y no necesitan más apoyos.


Por fin la ciudadanía acepta una realidad que se ha hecho cada vez más cierta. Para completar este panorama, la Misión de Observación Electoral, MOE, ha sido clara al declarar que ninguno de los partidos políticos colombianos ha hecho verdaderos esfuerzos para depurar sus listas de candidatos al Congreso. Además, su directora expresa claramente que seguirán esos clanes familiares que han dominado la política regional durante más de 10 o 20 años. No es nada nuevo, pero como era de esperarse, la Región Caribe es el ejemplo perfecto de este deterioro del ejercicio de la política en el país. Vergüenza nos debería dar a quienes por acción o por omisión hemos contribuido a esa situación.

Por lo anterior es fundamental tomar en cuenta lo que Alejandra Barrios, directora de la MOE, afirmó recientemente: “De acuerdo con el seguimiento a las estructuras políticas regionales que se hace desde el observatorio político electoral de la MOE, se pueden citar 19 clanes familiares con representación en el Congreso en este momento y, así mismo, con posibilidades de quedar elegidos el próximo 11 de marzo.” Y continuó: “En términos generales, los clanes de la costa Atlántica podrían acceder a diez curules en el Senado; en la región Andina, siete; dos en el Pacífico y una en los Llanos Orientales. Lo anterior, sin contar con la representación que logren en las cámaras regionales.”

La reflexión pertinente, especialmente para los ciudadanos de esta parte del país, es si nos podemos dar el lujo de dejar que nuestra representación política siga siendo una muestra del deterioro nacional, de manera que siempre se ponga de ejemplo nuestra realidad cuando se trata de mostrar los peores casos de clanes familiares que tienen una negra historia con miembros condenados por toda clase de delitos. Es hora de zafarse de ese estado de ánimo frente a las elecciones parlamentarias y reconocer que el voto, precisamente de aquellos que no necesitan venderlo, es decisivo, ahora más que nunca. El voto cuando es de opinión, es el arma más poderosa que tenemos los ciudadanos para romper esta cadena de corrupción e ineptitud en la política colombiana.
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