Venezuela, crisis y miseria

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Escrito por:

Hector Medina Carrascal

Hector Medina Carrascal

Columna: Opinion

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En el último informe realizado por la empresa de análisis financiero - Bloomberg a través de su Misery Index, Venezuela sigue siendo el país que ocupa el primer lugar en el indicador de economía como el más miserable del mundo, repitiendo por cuarto año consecutivo ese deshonroso puesto y confirmando sus pobres resultados en materia de manejo de la inflación y de temas económicos en general.

En el mismo sentido y según el último reporte del Fondo Monetario Internacional la inflación en Venezuela alcanza actualmente el 13.000 por ciento después que para el año 2017 alcanzó el 2.400 por ciento; datos que denotan una hiperinflación imparable que genera una crisis galopante en el vecino país al incluir temas como la falta de medicamentos, alimentos, productos de consumo general, la falta de efectivo e inseguridad en todo el territorio.

La crisis alimentaria llama poderosamente la atención, el 80% de los hogares encuestados han recortado sus comidas y de acuerdo con la encuesta sobre condiciones de vida (Encovi), más del 60% de los jefes de hogar están reduciendo la ingesta de sus alimentos para que los niños puedan comer al menos dos veces al día; esto por la necesidad de hacer rendir sus provisiones ya que no cuentan con el suficiente dinero para comprar más alimentos.

Además la pobreza en Venezuela alcanza al 87% de la población, de acuerdo con el estudio de Encovi, lo que significa que sus ingresos no alcanzan para cubrir el precio de la canasta básica en lo que tiene que ver con alimentos; generando ésto niveles de pobreza crónica, dado que los aumentos de salario que realiza el gobierno quedan rezagados ante la inflación desmedida que afecta al país.

En temas de seguridad Venezuela es hoy uno de los países más peligrosos del mundo, la violencia se ha incrementado en todo el territorio y la ciudadanía manifiesta haber alcanzado un nuevo techo en la percepción de inseguridad. Según la investigación realizada por el Observatorio Venezolano de Violencia, existe mucho miedo y está generalizado en todo el país. Además de la desconfianza que existe en la policía y en el sistema de justicia penal que lleva a un 64% de los ciudadanos a no denunciar y callar su victimización.
En cuanto al Sistema de Salud la situación no es menos grave; la escasez de medicamentos, las malas condiciones en que se encuentran las clínicas y hospitales, la falta de insumos médico-quirúrgicos son limitantes que hace que éste sector se encuentre en condiciones cada vez peores. En un reporte reciente que corresponde al cierre del año 2017, de la Organización Médicos por la Salud, las clínicas y los hospitales venezolanos presentaron 78% de escasez en medicamentos, 75% de falla en materiales médico-quirúrgicos y 76% de deficiencia en catéteres y sondas. La situación es tan caótica que la Federación Médica Venezolana (FMV) la compara con un holocausto.

En definitiva, la situación en Venezuela es sumamente grave al punto que en muchas iglesias ya no dan la hostia y no se encuentran los insumos para hacerla, ni siquiera llega el gas. Esta profunda crisis por la que atraviesa el hermano país nos lleva a reflexionar si la intervención internacional ha sido suficiente ante la miseria que vive su pueblo.

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