Marta Traba en la cultura colombiana

Columnas de Opinión
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Escrito por:

José Vanegas Mejía

José Vanegas Mejía

Columna: Acotaciones de los Viernes

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Cuando la cultura pierde a uno de sus miembros se produce un vacío difícil de localizar físicamente; y esa ausencia, reflejada en un intenso pesar, permanece por mucho tiempo en el corazón de los pueblos.

En un absurdo accidente de aviación ocurrido el 27 de noviembre de 1983 perecieron connotados latinoamericanos. Venían al Primer Encuentro de la Cultura Hispanoamericana en Bogotá. Cómo no recordar, entre ellos, al crítico, escritor y ensayista uruguayo Ángel Rama, autor de ‘Rubén Darío y el Modernismo’ (1970), ‘Transculturación narrativa en América Latina’ (1982) y ‘La ciudad letrada’ (1984), obra póstuma; además, escribió muchos ensayos que aún continúan orientando a nuestros intelectuales.

     Ángel Rama nació en Montevideo el 30 de abril de 1926. Estudió artes dramáticas, literatura y derecho en la capital uruguaya. En 1962 fundó la Editorial Arca y en 1966 fue director del Departamento de Literatura Hispanoamericana en la Facultad de Humanidades y Ciencias, donde impartió cursos sobre la nueva narrativa latinoamericana. Aunque simpatizó con la Revolución Cubana y fue difusor de sus ideas, en los años 70 se distanció de ella. El accidente del avión de Avianca en el aeropuerto de Barajas se llevó por delante a otros intelectuales: Jorge Ibargüengoitia, de México; Manuel Scorza, de Perú, la pianista Rosa Sabater y Marta Traba, argentina nacionalizada colombiana.

     Marta Traba fue una crítica de arte que estuvo vinculada a la cultura colombiana durante varias décadas. Su nombre completo era Marta Traba Taín. Nació el 25 de enero de 1930; obtuvo título en filosofía y letras en la Universidad Nacional de Buenos Aires. Estudió historia del arte en la Sorbona de París. En 1952, en la capital francesa, escribió su primer libro de poemas: ‘Historia natural de la alegría’. En 1954 llegó a Bogotá, casada con el periodista colombiano Alberto Zalamea. Participó con el poeta modernista Jorge Gaitán Durán en la revista Mito. Realizó el programa ‘Historia del arte’ en la televisión colombiana al tiempo que desarrollaba una cátedra con el mismo nombre en la Universidad Nacional. En este claustro creó el Museo de Arte Moderno de Bogotá. Su actividad incansable le permitía escribir sobre crítica en diversos diarios de Bogotá. Marta Traba era demoledora en contra de lo que consideraba “estado claustrofóbico” del arte colombiano. Se dio el lujo de descalificar estilos con su criterio muy personal de que para incursionar en una selva y abrir senderos en ella era necesario llevarse por delante lo que estorbase al progreso o civilización. Su actitud arrogante y discriminatoria le creó un ambiente de oposición en vasto sector de la cultura. Pero nadie dudó jamás de sus conocimientos y mucho menos de su autoridad para sentar cátedra en universidades del mundo. Se casó con Ángel Rama. A raíz de sus declaraciones sobre los atropellos del ejército en la toma de la Universidad Nacional, en 1968, el presidente Carlos Lleras Restrepo la expulsó del país. Más tarde, en 1982, el gobierno de Belisario Betancur le otorgó la ciudadanía colombiana.

     Para acercarnos más a Marta Traba vale la pena destacar las palabras que sobre ella y su obra expresó Elena Poniatowska: “En 1966, conocida por todos como crítica y por algunos como autora de un bello libro de poemas, ‘Historia natural de la alegría’ (¡Qué bonito título!), se revela como novelista. En la Habana, un jurado compuesto por Alejo Carpentier, Manuel Rojas, Juan García Ponce y Mario Benedetti confiere a ‘Las ceremonias del verano’ el premio Casa de las Américas. Son años fructíferos, asoleados; Marta Traba publica en varios países: México, Colombia, Puerto Rico, Venezuela”. Una obra fundamental de Marta Traba es ‘Dos décadas vulnerables del arte latinoamericano’. 

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