Delito y compulsión

Columnas de Opinión
Tamaño Letra
  • Font Size

Escrito por:

Alfonso Lopez Carrascal

Alfonso Lopez Carrascal

Columna: Pedagogía Constitucional

e-mail: [email protected]

El delito es propio de la especie humana y la criminología ha vencido su tiempo explorando por qué va el hombre al delito y cuándo los animales solo pueden mostrar su agresividad depredadora por la defensa de territorio, por hambre y por la posesión de la hembra pero el hombre sin motivo alguno va con placer al delito.

Es un sofisma de distracción decir que la normatividad del Derecho Penal puede limitar la capacidad delictiva del hombre y su ejecución.

El enigma del criminal siguiendo las enseñanzas del profesor Mauro Torres es indescifrable e incierto. Saldrá de una sociedad enferma, pero no todos son criminales. ¿Será la herencia genética? Y la pregunta sigue: será el clima, la edad, la miseria, la injusticia, los malos ejemplos familiares, las circunstancias ¿Será el alcoholismo, los factores endocrinólogos, la política de corruptela los malos amigos? El mismo Lombroso que acompañara a la Escuela Positiva del Derecho Penal afirmaba que el criminal tenía una foseta u hoyuelo en la parte media del cerebro. Una razón orgánica que el tiempo refutó.

Y el mismo Lombroso afirmaba que la prostitución era la cara de la criminalidad de la mujer. Equiparaba prostituta a criminal o delincuente.

Tesis obsoleta. El mismo alcoholismo es factor de criminalidad y un alto porcentaje de quienes están privados de la libertad lo hicieron en estado de alcoholismo. Alguien decía que cuando uno bebe puede pasar por tres etapas animales. La primera es la del mico en que todo es euforia, alegría y cordialidad. La segunda etapa es la del león, la etapa peligrosa del hombre para cometer delitos.

En esta etapa el hombre se molesta por todo, hasta por una mirada de la novia. De estos borrachos leones están llenas las cárceles y por último el borracho cerdo, el menos peligroso y el más propicio para ser víctima. Se queda dormido en la puerta de la casa o sentado en el inodoro. La mujer le saca la cartera y él no se da cuenta. Propicio para ser víctima. Conclusión, si el hombre se convierte en borracho león es peligroso y de ellos están llenas las cárceles.

Enrico Ferri al estudiar al hombre delincuente señalaba que se podía dividir a éste en locos, pasionales, ocasionales y delincuentes natos: Nicéforo decía que todos somos delincuentes, porque unos son imaginarios y otros efectivos.

La escuela soviética de criminología era del parecer que el delincuente nace cuando aparece la propiedad privada y el Estado fortaleció la lucha de clases. Pero cada día hay mayor compulsión en la factura del delito, por lo que los hombres de ciencia deben acudir al árbol genealógico del delincuente. Mauro Torres expone la tesis anterior. Hoy por hoy el delito en Colombia trata de ser compulsivo.

El profesor Torres enseña que el centro compulsivo, se encuentra en el cerebro, y se precisa entonces que todo delincuente pertenece a la "familia compulsiva".

Si esa compulsión se plantea en la genética del individuo es fácil entonces tratar el respectivo gen, forzar a una persona, aun por encima de su voluntad general, que lo puede llevar a realizar comportamientos anormales sicopatológicos incontrolables. Las compulsiones son irresistibles, incontrolables por quien padece la compulsión.

El compulsivo celebra su percepción y se muestra placentero y agradable con su situación. En el cerebro está el comportamiento compulsivo. Es recomendable estudiar los árboles genealógicos de los delincuentes compulsivos, y establecer si eran bebedores sus ascendientes.

Conductas como la del pedófilo, el sicario, el asesino sádico, los violadores a mano armada, los incestuosos, los raponeros, los asaltantes y falsificadores, los ladrones, traficantes, y los reincidentes se muestran en más de los casos en delincuentes compulsivos. ¿Cuál debe ser el tratamiento? ¿Será la misma sociedad la compulsiva?

Publicidad