El repudio del pueblo

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Sergio Iván Gutíerrez Rodríguez

Sergio Iván Gutíerrez Rodríguez

Columna: Opinión

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Recientemente circularon en diferentes medios de comunicación y redes sociales, videos y fotografías de los momentos de tensión que se vivieron en el municipio de Armenia, Quindío, tras la visita de Rodrigo Londoño conocido también con los alias de Timochenko y Timoleon Jiménez, candidato presidencial del partido Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común, antigua organización criminal Farc-EP.

A pesar de ser el lugar de nacimiento del candidato presidencial, el pueblo quindiano lanzó todo tipo de insultos y repudio a quien fuera el comandante de la organización narcoterrorista que más daño le ha causado a la sociedad colombiana. Muchos de sus coterráneos también han sido víctimas de los crímenes impunes de Timochenko y sus camaradas.

Pienso que la reacción de la gente no podría ser otra, cada quien recoge lo que cosecha. Sin embargo, y con el ánimo de confundir, estos sínicos pueden afirmar que tienen aceptación en los municipios que visitan. Esa es una de sus estrategias, mentir y mostrarse como los redentores de un pueblo maltratado; buscar incautos para ganar aceptación electoral. Lo preocupante en esto, es que quienes no conocen los delitos de estos criminales, pueden caer en su juego.

La historia depende de quien la cuente, es por eso que no nos podemos dejar engañar ni confundir. No solo en esta época electoral, donde todos quieren tener aceptación utilizando todo tipo de artimañas; sino en el futuro, donde las nuevas generaciones pueden desconocer la verdadera historia de los crímenes cometidos por las Farc. Eso es lo que buscan finalmente, ir borrando la historia para alcanzar el poder político.  

La legalidad la dan las leyes pero la legitimidad la da el pueblo. En este caso, el gobierno les dio el indulto pero los ciudadanos le han dado el repudio. No podía ser nada diferente en consecuencia a todos los crímenes cometidos por las Farc-EP en contra de nuestra sociedad. Si bien hay que abrir camino a la paz y la reconciliación no estamos obligados a soportar el cinismo de un lobo que se quiere vestir de oveja.

El camino es largo, con seguridad los camaradas del Común seguirán en su infructuosa lucha de llegar al poder. Ya fracasaron con las armas, ahora lo intentaran con la política. Pero olvidan un aspecto importante cuando se quiere gobernar: coherencia en el actuar y el pensar. En relación con esto, queda difícil creer que una organización que no hizo más que destruir a un pueblo quiera trabajar en pro de una mejor sociedad. 

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