Tecnología del futuro (3) – Inteligencia artificial

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

Cada tanto aparecen intimidantes agoreros con sus pentáculos prediciendo un futuro apocalíptico: robots inteligentes que someterán al ser humano y dominarán al planeta.

Steven Spielberg, en su película “Artificial Intelligence”, presenta a los Mecas, robots humanoides que emulan sentimientos, evolucionando después a formas alienígenas; David, un hijo robot capaz de amar y odiar; aparecen la clonación humana, hibernación, motores holográficos y otras cosas que, según el cineasta, sucederán a mediados de este siglo. ¿Es posible?

En la Grecia primigenia, Aristóteles sugirió la manera de obtener conclusiones racionales; Ctesibio de Alejandría, 250 años AC, diseña la primera máquina autocontrolada; el mallorquín Ramón Llull, en su libro “Ars Magna” de 1315 habla del razonamiento artificial; siguen diversos aportes hasta llegar a los desarrollos de Alan Turing y después a lenguajes de programación y sistemas que solucionan autónomamente problemas matemáticos, deducen conocimiento y llegan a conclusiones; además, un sinfín de soluciones ingeniosas y complejas. La humanidad siempre ha buscado su alter ego en máquinas.

En 1997, el indestronable campeón Gary Kasparov, para muchos el mejor ajedrecista de la historia, se enfrentó a una supercomputadora especialmente diseñada por IBM para jugar ajedrez, aparato que podía aprender más allá de su programación inicial. Ya en 1996 el campeón mundial le había propinado una contundente derrota de 4-2. Sin embargo, un año después, la supermáquina venció al campeón ruso, no muy fácilmente, 3,5 a 2,5. Deep Blue, un increíble y superpotente aparato alimentado con las partidas más importantes del ajedrez y programado con algoritmos especialmente diseñados para optar, analizaba todas las variables posibles, propias y del rival, a velocidades asombrosas y tomaba decisiones sorprendentes. Fue el primero de los equipos que nos llevaron hasta Watson, otro prodigioso ordenador de la IBM, poseedor de una enorme base de datos y capaz de responder a cualquier pregunta formulada en lenguaje natural sin estar conectado a internet. A pesar de su capacidad para aprender, no todo ha sido perfecto con esos artefactos; por mucho tiempo, la inteligencia humana estará muy por encima de los aparatos.

Actualmente, la Inteligencia Artificial (IA) está presente inadvertidamente en muchos dispositivos. Los desarrolladores enfocados en la inteligencia artificial, término acuñado en 1956, han hecho enormes esfuerzos para que las máquinas puedan ser realmente autónomas, tomar decisiones, generar sentimientos, etc. Para el desarrollo y operación de máquinas “inteligentes” se requieren al menos 4 elementos: selección adecuada de la acción requerida, algoritmos autorreproducibles como las cadenas de ADN, redes neuronales similares a la del cerebro humano y razonamiento aplicando la lógica. Las precepciones de la máquina se obtienen mediante sensores físicos y mecánicos análogos a los biológicos. Todo esto ha llevado a la utilización actual de IA en diversos campos como la simple biometría de un teléfono celular que reconoce rostros, o los comandos de voz en los buscadores de internet, y asuntos muchísimo más avanzados en ingeniería, medicina o la milicia. Desde luego, hay diversas clases de IA, pero integrarlas todas en un solo dispositivo ha sido complicado. Todavía, son aparatos con IA especializada; la mente humana es pluripotencial, intuitiva, sensible, resilente, dúctil y en permanente desarrollo.

Pronto, las máquinas podrán comunicar ideas escritas a partir de datos obtenidos por ellas. En algunas plataformas, existen los chatbots, que interactúan con humanos. Se avanza rápidamente en computadoras capaces de aprender mediante herramientas de desarrollo e interacción con Big Data (BD); la IA analiza el comportamiento de los clientes y propone pautas publicitarias. Hoy se ofrece hardware optimizado con IA, biometría para seguridad y otras funciones; se ha automatizado el análisis de texto y otras muchas funciones. Imaginemos ahora una interacción entre la IA, BD, física cuántica, nanotecnología, ingeniería genética y la tecnología blockchain: la próxima revolución, sencillamente.

¿Reemplazarán a los humanos estos aparatos inteligentes? No, al menos por un buen tiempo. La IA es un complemento muy útil y valioso para adelantar determinadas tareas que, en condiciones regulares, provocan el  desperdicio de la inteligencia humana en actividades mecánicas improductivas, que hoy se dejan a los autómatas. Esto conduce a la necesidad de gente mejor preparada y su reubicación a puestos estratégicos creativos maximizando el crecimiento y desarrollo empresarial y social, como sucede en países avanzados, y a dónde tenemos que apuntar. ¿Qué tal Colombia aprovechando su gente y sus recursos aplicando la IA?

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