Cacao y chocolate

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Hernando Pacific Gnecco

Hernando Pacific Gnecco

Columna: Coloquios y Apostillas

e-mail: hernando_pacific@hotmail.com

¿Quién se resiste a la dulce tentación de un chocolate? Casi imposible hallar personas que no lo gocen. Si el frío abruma, una bebida caliente con cacao retorna la alegría; si el calor agobia, una malteada de chocolate refresca. No existe impedimento para él, sea en forma sólida o líquida; puede transportarnos al paraíso en un sorbo o un mordisco. Los días de los enamorados aparecen velas, peluches, tratamientos y, claro está, las cajas con dulces de chocolate en forma de corazón.

En Mesoamérica, donde se origina, posiblemente se empezó a usar 1900 años AC como bebida; se cree que los olmecas la consumían y también fermentaban la pulpa para fabricar alcohol. Al caco molido le agregaban especias como vainilla, miel, achiote, hierbas y ajíes, como bebida ritual inicialmente. Se cree que también fabricaban una especie de cerveza a partir de las semillas del caco. Los mexicas premiaban con chocolate a los soldados; también, era estimulante para las batallas. La cultura maya realizaba un festival anual para honrar al dios del cacao, Ek Chuah. Quetzacoatl, la serpiente emplumada, entregó a los humanos las primeras semillas de cacao. Era tan apreciado que las semillas se utilizaban como moneda para el comercio.
Cristóbal Colón pudo ser el primer occidental en probar la bebida, lleva el cacao a España, pero fracasó por su aspecto sucio y su sabor amargo. Hernán Cortés, conquistador de México, conoció del emperador Montezuma la gloriosa bebida, quien tomaba, dice la leyenda, más de 50 copas diarias. Sabores distintos a los actuales, claramente. La lleva a España, se populariza gracias a Fray Antonio de Álvaro, monje cisterciense, y desde allí se difunde a toda Europa. En el Monasterio de Piedra, Zaragoza, se sigue preparando la bebida con la receta original, secreto muy bien guardado. La incorporación del azúcar de caña y canela de Ceilán hicieron más fácil y masivo su consumo, y ello pudo haber sucedido en el Monasterio de Santa Catalina de Siena, en Oaxaca. El holandés Coenraad Van Houten fabrica una máquina que separa la manteca y refina el cacao hasta convertirlo en polvo. El efecto estimulante del cacao hizo que, en épocas coloniales, el obispo de Chiapas amenazara con excomunión a las damas españolas que lo consumían para soportar sus largos y tediosos sermones.

A Italia llega el cacao en 1606 y allí Francesco Carletti fabrica chocolate en cuadritos que se disolvían en agua para facilidad de transporte y consumo. Posteriormente, entra a Alemania para uso medicinal y solo se obtenía en farmacias. Los ingleses crean los primeros pastelillos de chocolate, y un siglo después le cambian el agua por leche a la bebida. La olla chocolatera y el molinillo aparecen a finales del siglo XVII. La primera fábrica de chocolate en forma de tableta para consumo directo surge en Estados Unidos en 1765; Milton Hershey, su propietario. Posteriormente, una serie de innovaciones por todo el mundo determinan las formas actuales de consumo: trufas y bombones, bebidas instantáneas y pasteles; nuevos ingredientes y presentaciones masifican universalmente su consumo. Hoy existen infinitas maneras de degustar sus infinitos derivados.

Hoy, como un vino magnífico o un café excelente, la cata y degustación del cacao son artes refinados. Su aporte nutricional es innegable y sus propiedades estimulantes muy valoradas por los consumidores. Según la FAO, África y América se disputan los primeros lugares de producción, Colombia se aproxima a las 60.000 toneladas/año de un mercado apenas inferior a las 4 millones -con una demanda superior a esta cifra-, que encabeza Costa de Marfil compitiendo con Ghana, Indonesia, Nigeria, Camerún y Brasil; sin embargo, los mejores frutos se obtienen en los Andes: Venezuela, Colombia y Ecuador, además de algunos países caribeños, como Costa Rica, Dominica, Granada o Jamaica. Suiza, Alemania, Reino Unido, Noruega, Suecia y Australia son los mayores consumidores per cápita, con sus mayores fabricantes en Malasia, Países Bajos y Estados Unidos. Genera empleos directos e indirectos por montones, y alegra la existencia de la humanidad.

Defendamos al planeta tierra: es el único lugar del universo en donde se produce chocolate. El mundo sin cacao es insípido y aburrido.

Apostilla: Colombia, único país del mundo en donde para algunos 49 es igual o superior a 50. Bizancio en el siglo XXI. ¿Quieren cacao?

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