Helado de chocolate

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Luis Reyes Escobar

Luis Reyes Escobar

Columna: Opinión

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“Me llaman mucho la atención las expresiones que usan. Sera que toca trabajar los votos? Para conseguir un voto toca lucharlo? Toca hacer un cambio de mentalidad y para eso debemos empezar por el lenguaje”. Estas fueron las letras de las que hice uso para introducirme en un chat de Facebook, en el que coterráneos se asombraban con la sensibilidad olfativa que habían desarrollado, en época preelectoral, los que definían como políticos. Curiosamente una frase que incluía el verbo “oler”, la adornaron con un emoticon que mostraba una masa marrón de apariencia cremosa, lo que a mi parecer lucia como un helado de chocolate.

Las redes sociales, son un tema nuevo para mí y aun no dejo de asombrarme con el hecho de que concurran en un mismo punto diferentes clases sociales, políticas, religiosas, niveles académicos, etc. Es el palco perfecto para visualizar ampliamente lo que piensa o percibe la sociedad en general.

Mi osadía al entrar a ese chat, fue motivada por una profunda preocupación ligada a como utilizaban determinado lenguaje para referirse a propuestas, votos y políticos. Esos son los sustantivos que vienen a mi mente cuando pienso en épocas de campaña electoral; Pero creo las acciones a emprender en el desarrollo de la contienda, cambian un poco dependiendo de los verbos con los que se conjuguen, es decir, para mí no es lo mismo trabajar en la construcción de propuestas que trabajar en la consecución de votos.

Mis propuestas son los siguientes, es la expresión que espero escuchar de aspirantes a cargos de elección popular. Esos proyectos deben ser el resultado de investigaciones exhaustivas que permitan identificar necesidades puntuales de la población y de un análisis que conlleve a la ponderación de las mismas según su impacto. De esta forma, como en cualquier mercado de oferta y demanda, se maximiza el número de votantes cautivados gracias a la configuración eficiente de las propuestas. Aquí “no se trabajó el voto”, se trabajó en una propuesta que beneficie al mayor número posible de ciudadanos.

El voto de los ciudadanos no es nada distinto a la expresión de su preferencia ante un determinado número de opciones¬. La decisión debería tomarse luego de entender cada una de las posibilidades para así resolver una serie de inquietudes que dependerán de la percepción de valor de cada individuo. Las preguntas podrían ser ¿cuáles son mis opciones? ¿Qué problema están solucionando o qué necesidad están satisfaciendo? ¿Cómo se beneficia la comunidad con eso? ¿Qué debe sacrificar la ciudadanía para la ejecución? ¿Cómo me siento haciendo parte de ese proyecto? ¿Acertaré con mi decisión? Entre otras.

Los ejercicios descritos con antelación son el escenario ideal. Políticos aspirantes construyendo propuestas que beneficien las masas y ciudadanos entendiendo cada una de ellas para seleccionar la que impacte en mayor medida al colectivo. Desafortunadamente lo que encontramos hoy en día, son candidatos con ideas vagas que se enfocan en conseguir votos. Para tal fin, regalan mercados, hacen fiestas, ofrecen cargos y mucho más. Lo más triste, es que también encontramos mucha gente que está dispuesta a seguirles el juego, y por eso este tipo de políticos, ocupan esos cargos.

El cambio está en nuestras manos, tan solo debemos darle uso adecuado a nuestro derecho al voto. Si los candidatos no quieren cambiar su forma de hacer política, cambiemos nosotros la forma de elegirlos y veremos quién gana en esta puja. Santa Marta me recuerda a esa mujer hermosa del barrio que todos quieren conquistar y se valen de mil artimañas para lograrlo. Hoy entiendo por qué mi ciudad es dos veces santa, a pesar de que durante años la hemos obligado a comer helado de chocolate, siempre nos acoge en su seno.

Luis Gabriel Reyes Escobar
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