La escogencia de los candidatos dentro de los precandidatos

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El Pájaro de Perogrullo

El Pájaro de Perogrullo

Columna: Opinión

e-mail: jplievano@outlook.com

Antes de que finalice el año, varios partidos políticos decidirán quiénes son sus candidatos o aquellos que conformarán o se medirán con otros para conformar coaliciones.
Otros candidatos se presentarán por firmas, lo que claramente desdibujará a los partidos políticos y al proceso electoral colombiano. El Partido Liberal, finalmente, realizó una consulta abierta. Independientemente de las críticas al procedimiento, que costaba mucho y que era movilizar el aparato electoral del Estado innecesariamente, ese mecanismo es el más adecuado para escoger el candidato de un partido.

Recuerdo, como si fuera ayer, el pacto de unidad que se selló en una comida en mi casa entre el Partido Liberal y el Nuevo Liberalismo en 1989, pues el anfitrión de Galán y Turbay fue mi papá. Galán, como condición a la unidad, exigió que la escogencia fuera por consulta popular, lo cual finalmente se pactó. Algunos piensan que es mejor una consulta cerrada. La realidad, sin embargo, es que una consulta abierta no sólo hace que los propios voten por su candidato favorito, sino también que los ajenos voten, en términos generales, por el que consideran el mejor, el más apto y el que dé más garantías en cuanto a hoja de vida, talante e idoneidad. Esto, en la práctica, asegura tener el “caballo ganador” o por lo menos aquel que tiene la mayor propensión a ganar en las elecciones. También, una consulta abierta asegura una mayor afluencia de votantes que se podrían contar como simpatizantes del partido. El Partido Liberal, no obstante, ganando internamente con la consulta, perdió con su resultado. El desarrollo de la misma dejó un sin sabor en la mayoría de la opinión pública.

Para muchos, en un país lleno de necesidades y escaso de presupuesto, $40.000 millones de pesos por escoger un candidato es un exabrupto. Igualmente, lo es que se presenten restituciones monetarias para los candidatos. Adicionalmente, el Partido Liberal se dejó medir y la medida le salió baja y deficiente. Un caudal electoral de escasamente 750.000 votos, cuando lo estimado de votación en las elecciones presidenciales es de alrededor de 15 millones y el censo electoral es de alrededor de 35 millones, da grima. El “token” de negociación del Partido Liberal, para buscar alianzas y coaliciones, es nimio. Esto significa que el Partido Liberal se pegó un tiro en el pie con la consulta. Por otro lado, el Centro Democrático también escogerá candidato antes del cierre del año. Zuluaga y Ramos no van en la baraja, lo cual deja al partido con dos bajas sensibles. Sin embargo, quedan cinco pre-candidatos de la más alta condición personal, profesional y política, para que sea uno de ellos quien finalmente ondee las banderas de Uribe y del CD.

El mecanismo de encuestas per se no es el más adecuado, pero el hecho de que el mecanismo surgió de un concenso entre los pre-candidatos tiene una enorme significancia política. El CD quiere tener resuelto el asunto antes del 11 de diciembre y, en todo caso, como diría un amigo, la escogencia debe ser antes de navidad y año nuevo, pues en esas fechas de reflexión en familia se habla del futuro del país, la política y los candidatos y es importante darle tranquilidad al país. Una encuesta podría salir para cualquiera y bienvenido cualquiera sea su resultado. No obstante, ojalá aquellos que sean encuestados tengan la cabeza despejada y fría para escoger al mejor, al más apto y al que dé más garantías en cuanto a hoja de vida, talante e idoneidad para ganar las elecciones y gobernar en estos momentos tan difíciles de la patria.

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