¿Quién manda en bienestar familiar?

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

Colombia no vivió en vano tantas décadas de violencia y probablemente para protegerse muchos se blindaron frente al dolor de los demás. Sería la explicación posible pero no justificable de la indiferencia de la sociedad frente a los abusos contra los niños vulnerables, pobres e inclusive de estratos altos y educados. No pasa una semana en este país en que no se haga público un caso de violaciones de niños en instituciones a cargo del Instituto de Bienestar Familiar o de físico maltrato como el último caso registrado en Ibagué, en una casa de niños con limitaciones.


No solo los políticos y sus vasallos, dueños de muchas de los operadores encargados de la alimentación de los estudiantes de escuelas públicas, hicieron ferias y fiestas con esos fondos y aunque algunos pueden estar en la cárcel, hasta ahora no se ha escuchado un replanteamiento serio de este sistema que ha permitido tantos horrores contra los menores. Dirán que este programa es responsabilidad de Mineducación, pero Bienestar Familiar no pertenece a otro gobierno así que tienen su cuota de pecado. Algo similar sucede con los hogares contratados por el Instituto para atender pequeños. Desde el principio, esta forma de terciarizar el cuidado infantil se ha caracterizado no solo por su precariedad sino por el irrespeto a estos pequeños que no tienen forma de defenderse. Se afirma que le nuevo programa “De 0 a Siempre”, es otra forma mucho mejor de cumplir esa labor. Pero la verdad es que la anterior modalidad persiste y con ella la desatención y los abusos sexuales.

Karen Abudinen, de la casa Char dueña desde siempre del ICBF en el Atlántico, es la nueva directora general de esta institución y para ser claros, no se le ha sentido con la fuerza que debía tener frente a tantos problemas del ente que dirige. Por ello la pregunta: ¿Quién manda en el ICBF? Hasta donde se tiene memoria, la junta directiva de esa entidad la presidía la esposa del presidente de la República y tenían asiento Mineducación, Minsalud, DNP y entre otros, representantes del Congreso de la República. Que les pasa a estas otras instituciones que tampoco se les ve claramente preocupadas por lo que siempre ha sucedido en el ICBF.  Por si acaso, sería necesario que la directora se entere de las denuncias de mujeres a las que tratan sus funcionarias de “Mamita usted si puede,” para darles la razón a esos padres ausentes que pululan en esta sociedad y que se niegan a velar por sus hijos.

No más atrocidades en entidades bajo la responsabilidad del ICBF con los niños y menores de edad en general. Hay fallas estructurales en sus modelos de atención y no pueden seguir ignorando los horrores que se cometen en casas que lejos de proteger a los menores los someten a un infierno. Es una vergüenza para el estado colombiano que esto siga sucediendo sin que nadie asuma realmente la responsabilidad. Ojo Karen Abudinen que aunque tenga el respaldo político de la Casa Char,  si no hay cambios en el ICBF el país, ese solidario con la niñez, le pasará una cuenta de cobro que ningún político podrá evadir. La dirección del ICBF no debe ser un cargo político sino ocupado por quienes son expertos en el tema de la niñez en Colombia.
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