Magistrados de la JEP: Justicia e Imparcialidad

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El Pájaro de Perogrullo

El Pájaro de Perogrullo

Columna: Opinión

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Estando aún pendiente la ley de la JEP, la comisión establecida para la escogencia de los Magistrados hizo su trabajo.
En primer lugar, hay que volver a mencionar que existe un tufo de ilegitimidad de la JEP, conforme a que cinco personas, algunos extranjeros, sin legitimidad democrática y política, eligieron a los Magistrados. En segundo lugar, la JEP, como están las cosas, será una rueda suelta dentro de la jurisdicción del Estado colombiano.

El cierre de los procesos no se debería dar en la JEP. Los jueces de la jurisdicción ordinaria deberían hacer el cierre en segunda instancia de todas las sentencias que expida la JEP. Tampoco es lógico que no se den todas las garantías dentro de la JEP, como, por ejemplo, la acción de tutela, de manera plena y no restringida. Estos aspectos deberán ser abordados y ajustados en la discusión y aprobación de la JEP en el Congreso y, si no lo son, deberán ser ajustados por el nuevo gobierno en el 2018.

No se trata de hacer trizas el acuerdo en cuanto a la JEP, pero sí de meterla en la jurisdicción y control del Estado colombiano, de sus legítimos constituyentes. Dicho esto, sin embargo, hay que decir que existen cuestionamientos de varios nombres de los Magistrados de la JEP. A las Farc no les gustan los exmilitares elegidos. A los del CD no le gustan los de izquierda, los que han trabajado en colectivos de izquierda o han sido militantes de partidos de izquierda o han dado opiniones desatinadas.

Genera también dudas el hecho de que algunos hayan sido contratistas o funcionarios del gobierno. En fin, existen muchos cuestionamientos. Lo cierto es que la historia y los antecedentes de los Magistrados van a determinar su posición en sus sentencias. Ello no debería ser así. Los Magistrados, como la diosa Temis, deben ser ciegos. La justicia se debe aplicar de manera imparcial, para que a cada cual se le dé lo suyo, lo que merece. El diseño de la JEP y el “background” de los Magistrados, su inclinación a estar de acuerdo con el acuerdo final y con conceptos ambiguos y abstractos como la justicia prospectiva, que no mira solamente lo que pasó para impartir justicia sobre los hechos pasados, sino que mira hacia el futuro para que sus fallos logren una mejor sociedad, es un concepto subjetivo y abstracto que en nada contribuye a la paz y a la justicia.

Causan escalofríos algunas de las entrevistas de los Magistrados. Identificarse con grupos vulnerables, como algún Magistrado lo indicó, puede determinar una mayor disposición a tratarlos “mejor” o de manera diferente. La justicia, para aplicar todo el peso de la ley, debe mirar la acción del victimario. ¿Será que asesinar y secuestrar a un indígena es diferente a asesinar a un negro, un blanco o un mulato?  Indicar que la justicia ordinaria, como otro Magistrado lo señaló, no cumple con aspectos de verdad y reparación y que no está diseñada para evitar la no repetición, es absurdo y desobligante con las instituciones del Estado colombiano.

¿A quién se le ocurre pensar que sólo la JEP garantiza la no repetición? Es la acción del Estado, protegiendo la vida, honra y bienes de los ciudadanos, lo que evita la no repetición. Es encerrar a los culpables de los crímenes y hacer justicia real y efectiva lo que evita la no repetición. Sintonizarse con la programación neurolingüística mamerta, de que acá ha habido guerra y conflicto interno y no la acción de unos violentos, terroristas y narcotraficantes y que el compromiso de la JEP es para reconstruir al país, como también lo señaló un Magistrado, no contribuye a pensar que, por lo menos algunos de los Magistrados, vayan a ser imparciales. En fin, nubarrones negros se posan sobre la imparcialidad de los Magistrados de la JEP. Ojalá no sea así. La JEP es para administrar justicia de manera imparcial y no para adelantar agendas políticas con vendettas judiciales.

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