Amistad: ¿necesidad o conveniencia?

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Escrito por:

Eimar Pérez Bolaños

Eimar Pérez Bolaños

Columna: Opinión

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Ante el pesimismo de nuestro tiempo, sé que existen muchos seres humanos incondicionales, de almas sobrias y a la vez solidarias en todas partes. Es decir, para mí si existe esa afinidad humana que se ha denominado amistad, aunque es complejo alcanzar ese nivel en todas las relaciones.


Por lo tanto, teniendo en cuenta la frase de Ciceron que reza “si ignoras lo que ocurrió antes de que tú nacieras, siempre serás un niño” me he dado la tarea de ir poco a poco indagando sobre ciertos conceptos que poseen tanto fuerza sonora, como un potencial moral para la vida cotidiana. Todo esto lo intento resolver cuando las obligaciones del mundo y de la vida me lo permiten; es así como me doy paso al ejercicio genealógico, es decir, el buscar las raíces y las condiciones de emergencia desde los cuales se han constituido muchas cosas que nombramos, afirmamos y reproducimos; por lo general muchas veces sin tener el bagaje conceptual al cual hacen referencia.

Por consiguiente, partiendo de todo lo descrito y sin más divagaciones quiero compartir las conclusiones a las que he llegado con base a la lectura de uno de los diálogos de Platón titulado “Lysis o de la amistad”, reflexión que sustenta su personaje principal: Sócrates. Así que, este ejercicio tanto de lectura y posterior escritura me permite transportarme en el tiempo, desprenderme un poco de la realidad que pretenden mostrarme los medios - de la cual trato de hacer caso omiso - en la medida en que desvirtúan los problemas reales a los que está sometido la condición humana.

Actualmente, el termino amistad, es comúnmente usado para referirse a un cúmulo de valores morales, sentimientos, afinidades, simpatías, etc.  que se desprenden de dicho concepto universal. Sin embargo, la frivolidad y la superficialidad con la que la mayoría de los seres humanos del presente conciben las relaciones personales, considero que el concepto de amistad ha ido tomando otros matices. Por ejemplo, de relaciones humanas en las que hay poco conocimiento, acercamiento humano reciproco, ya se piensa que hay una relación de amigos. Hoy se habla de amistad sin timidez y sin prejuicio, pero a mi parecer lo que existe es una banalidad, superficialidad y conveniencias.

Tanto así, que Sócrates reflexionó sobre dicho concepto hace unos veinticinco siglos, aprovechando la intencionalidad de uno de sus interlocutores llamado Menexenes de establecer una relación de amistad con Lysis. Como siempre utilizando su método de preguntas y respuestas, además de su continuo dialogo, Sócrates considera que hay situaciones de la vida que no son ni buenas ni malas y dentro de esa amoralidad se dan muchas relaciones humanas. Es decir, cuando se alcanza dicho grado del no enjuiciar al otro, puede surgir un sentimiento autentico y reciproco. Entonces, dentro de la amistad necesariamente debe haber una posición de un amante y un amado, condición apodíctica de este tipo de relación.

Sin embargo, la amistad desde mi punto de vista tiene una gran fuerza ontológica para el pensador griego y en ese sentido se convierte en algo indescriptible. Lo afirmo por la forma en la que se presenta la reflexión sobre el concepto. No obstante, pese a dicha imposibilidad si existen a mi juicio algunos  acercamientos sobre los cuales vale la pena proponer como posible conclusión de lo que podría considerarse la amistad en palabras del gran icono de la filosofía griega: “La amistad es tanto una necesidad como una conveniencia humana”. Sentencia compleja, pero coherente con nuestras debilidades humanas, lo anterior, nos permite comprender la forma en la que nos relacionamos con el otro porque lo necesitamos para satisfacer algunas carencias, ya sean vacíos emocionales, frustraciones o insuficiencias en la vida.  

Siguiendo dicha afirmación encontramos que los valores sobre los cuales se han fundamentado el concepto de amistad queda sin un suelo firme, en la medida en que son las necesidades y las conveniencias son las que nos hacen acercarnos a los demás. Es decir, en la medida en que encuentras cierta utilidad en el otro, compensación de lo que careces, estableces una relación que mezcla muchos sentimientos sobre los cuales está presente la intencionalidad de sacar el mejor provecho.

Es un tema polémico, pero me ha permitido corroborar mi postura frente al ser humano y sus relaciones sociales, obviamente partiendo de una autoreflexión y autocrítica. 


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