Se avecina el fin del gobierno del presidente Santos

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Luis Tabares Agudelo

Luis Tabares Agudelo

Columna: Opinión

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Algún día prometí ser más incrédulo con las encuestas: en el plebiscito nunca dieron como ganador al NO, en la primera vuelta presidencial –de la última contienda- tampoco dieron como ganador al candidato Óscar Iván Zuluaga, a nivel internacional, en los Estados Unidos nunca dieron como ganador a Trump. Y, un poco más lejos, en el Reino Unido no dio como ganador al brexit.


A medida que se acercan las contiendas electorales, los grandes medios de comunicación en Colombia contratan a las grandes encuestadoras para hacer proyecciones políticas,  análisis de popularidad  y publicar los resultados. Ante tal perspectiva, la última la gran encuesta presidencial empieza a ilusionarnos con la próxima contienda.  En ese sentido, lo cierto es que lo mínimo que me puede dar es alegría, sin embargo considero que el resultado de esta encuesta será muy diferente el día que el doctor Uribe diga cuál es su candidato ya que no se puede negar que es de una gran fuerza e influencia en la política nacional. Pero ¿por qué digo que me da alegría?  Porque ya empieza a vislumbrarse la luz al final del gobierno del doctor Santos, le alumbra el sol en la espalda.

Del mismo modo, analizando la reciente encuesta donde su gobierno, su popularidad y aceptación están por el suelo muestra que ha sido un gobierno pésimo, me llega el recuerdo cuando muchos sectores le decían al presidente que los problemas de Colombia no solo era el conflicto y que lo único que querían los colombianos era la solución de este. En el país existen muchas necesidades que no se podían dejar pasar amparadas que con la llegada de la paz iba a llegar la solución y la prosperidad. Así las cosas, no es un secreto que  se descuidó demasiado. Colombia hoy no es un país próspero, tiene muchas necesidades, la economía se estancó y el desempleo está por las nubes.

Frente al debate que surge con relación a que el candidato que sigue debe ser afín al actual gobierno para que siga aplicando sus planes de paz, veo muy lejos esa posibilidad. Como en algunas ediciones de la revista semana decía que ganó el populismo cuando ganó el brexit en Inglaterra, cuando ganó Trump en Estados Unidos, o el NO en el plebiscito, considero que en Colombia puede suceder algo parecido donde con populismo o no el próximo presidente puede ser de ideas contrarias a las del doctor Santos. No obstante, si todo lo hecho  relacionado con la paz es sólido no tendrá de que preocuparse, pero si el proceso de paz –que por dedicarle todo su esfuerzo descuidó el  país- está construido sobre bases movedizas, se debe preocupar por que muchas de las cosas y prebendas a las Farc se van a caer. En ese sentido, no podía hacer el proceso de paz de espaldas al pueblo o al menos cuando ganó el no en el plebiscito debió escucharlo. 

Después de más siete años de gobierno no se pudo quitar la capa de traidor con qué inició su periodo debido a que no escucha al pueblo.  Parece  se le olvidó quien  fue el que lo eligió y el gran problema que tiene es que aunque es legítimo no tenía el respaldo de la gran mayoría, recordemos que ganó la presidencia por muy estrecho margen. La situación acá era para un gran líder que con hechos entrara  a convencer a la población que no votó por él, cosa que no hizo. 

 Siempre creí que el gran desafío para el gobierno del doctor Santos iba a ser la lucha contra la corrupción pero apareció la mermelada, había que aprovechar y hacer las reformas pero no pudimos siquiera obligar a los honorables senadores mostrar sus declaraciones de renta ni que legislaran contra ellos mismos por su ausentismo parlamentario,  pero caso contrario el proceso de paz en Colombia con las Farc se volvió peligroso  porque les brindó a los políticos una oportunidad para remendar la Constitución y desconocer los fallos en las sentencias de la Corte Constitucional.

Para concluir, con populismo o no, toma fuerza en el país: “por el que diga Uribe”, pero debemos empezar a escucharles a todos sus planes de gobierno para escoger al menos el menos malo. O  el menos corrupto.
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