Acabemos ya con la ortodoxia del desempleo

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Escrito por:

Luis Palencia Salas

Luis Palencia Salas

Columna: Opinión

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Una vez más se proyectan cifras de crecimiento económico para América Latina en las publicaciones de instituciones especializadas en asuntos económicos regionales y mundiales. Aunque sería recomendable que las autoridades macroeconómicas de los países latinos, leyeran estos reportes con mucha cautela, puesto que, aunque no dejan de ser un aliciente, en términos reales no representan un contunde paso para resurgir del cataclismo sufrido por muchos países en los últimos años, debido a la caída internacional del precio del petróleo y de los precios de los commodities.


Según el Informe de coyuntura laboral para América Latina y el Caribe (CEPAL, OIT; 2017), la región experimentó el mayor incremento de la tasa de desempleo urbano en dos décadas, ubicándose en un 9% el promedio de desempleo para este año.

Se deben tener en cuenta otros factores que se esconden detrás de los números y metodologías que utilizan para calcular la tasa de desempleados. Primero, sólo entran en esa estadística los que han buscado empleo en las últimas semanas, primer vacío. Además, aunque la persona ya está laborando, pueden existir una serie de situaciones adversas e importantes que no se recogen en la cifra. Por un lado, una persona puede estar empleada formalmente, pero estar en condición de subempleo, y lo más seguro es que desde el primer día de trabajo, ya están pensando en encontrar un empleo acorde a sus capacidades reales.

De igual manera, existe otro fenómeno que se originan del desempleo: empleo informal, y consiste en que las personas que se encuentran sin trabajo, para poder subsistir optan por “crear” uno. Es por ello, que se debe entender, qué hay detrás de las cifras anunciadas por estos organismos económicos internacionales y analizar que, si para ellos son preocupantes las estadísticas que publican, analicen lo preocupante que serían, además, aquellas que se esconden detrás de la metodología selectiva que usan para realizar sus estudios.

Debido a lo anterior, se evidencia que el problema es profundo y lograr resurgir de esta coyuntura no es suficiente con el leve crecimiento que se le pronostica a América Latina. Se debe entender que el fenómeno tiene unos problemas no sólo concernientes a los efectos de los ciclos económicos, sino que existen problemas estructurales que no permiten lograr un avance significativo en materia laboral, e incluso en los periodos de crecimiento económico.

Y entre las razones “verdaderas” que provocan un alto nivel de desempleo (y por ende informalidad) se destaca, primeramente, la debilidad del Estado en los países de la región, para hacer cumplir sus leyes y normativas para ejercer control de las actividades económicas que se ejecutan dentro del territorio nacional. Por otro lado, la poca productividad de la fuerza de trabajo, ya sea por el precario nivel de formación y educación con que cuenta la población y el poco nivel de tecnología e innovación aplicadas por las empresas, provocando así un irrisorio o nulo crecimiento de las mismas, lo cual las hace menos competitivos en el exterior. En adición, otro importante factor que se considera causa estructural del desempleo, son las altas cargas fiscales que enfrenta una empresa y que afecta mucho a las nacientes que mueren cuando apenas están surgiendo porque no logran sobrevivir a dicha carga impositiva.

Para finalizar, se puede concluir que el desempleo y sus problemas subyacentes, son fenómenos que se deben tratar de manera especial dentro de las políticas económicas y es consecuente proponer que comience a modificarse el discurso ortodoxo como solución y eje central del desarrollo de una sociedad, porque las soluciones de estas problemáticas son estructurales y que conllevan contundentes procesos las cuales no dependen totalmente de la vana y frívola cifra del crecimiento económico.

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