¿Se ha devaluado la presidencia de Colombia?

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Escrito por:

Cecilia Lopez Montaño

Cecilia Lopez Montaño

Columnista Invitada

e-mail: cecilia@cecilialopez.com

En momentos en que el actual presidente de Colombia no debe ver la hora en que se acabe su periodo, porque han sido muchos los momentos amargos que ha tenido que vivir él y su familia, resulta por lo menos insólito que existan ya 30 precandidatos a esa altísima posición. Y es posible que aún falten algunos nombres.
Esta explosión de nombres que aspiran al más alto cargo del país, coincide además con un periodo que sin duda será de los más complejos y decisorios de la historia moderna de este país.

Se debe partir de reconocer que algunos de ellos y ellas, tienen ganado el derecho a presentarse a la campaña política y además también tienen votos que mostrar, como es el caso de Marta Lucía Ramírez y Clara López. Sus dos millones de votos en la elección pasada constituyen una buena carta de justificación para intentarlo de nuevo. Humberto de la Calle puede que no tenga esos votos, pero si todas las garantías para desempeñarse tal vez como ninguno otro, en el difícil periodo que se avecina. Otros como Germán Vargas, Sergio Fajardo, Antonio Navarro y Gustavo Petro, han tratado varias veces y no hay razón para que no sigan insistiendo porque tienen carreras que mostrar.

Después están los herederos que, con el nepotismo de este país, es lógico que arrastren apoyos que vienen de sus antecesores así todavía les falte demostrarle al país que están listos para semejante responsabilidad. En esa categoría están Juan Manuel Galán, y el mismo Juan Fernando Cristo, quien sin embargo ya se le midió al Ejecutivo, paso indispensable que muchos no cumplen. Los herederos más flojos o buenos pero biches, son los que constituyen el grupo dentro del cual saldrá el que señale Uribe. Piedad es caso aparte porque ella ha construido su propio espacio, muy distinto al convencional en este país tan godo, lo mismo que Jorge Robledo, el mejor senador del país, sin duda con un buen caudal de votos.

Pero hay otros nombres que sinceramente sorprenden. Muchos de ellos muy capaces, pero eso no es suficiente para llegar a la Presidencia. Tienen que hacer carrera señores y señoras, aprender a resolver problemas graves, saber remediar errores, en fin, todo lo que solo se adquiere cuando se ha pasado por cargos de pequeñas, medianas y grandes responsabilidades. Nos hemos acostumbrado a improvisar ministros, con más fracasos que éxitos, pero improvisar presidente o presidenta es un riesgo no solo para el país, sino para quien llega sin preparación a esa posición. Una cosa es quemarse como ministro,  y otra como primer mandatario.

Existen otros casos como el de Viviane Morales, que siendo una mujer preparada y con trayectoria no puede representar a ese partido que fue de Carlos Lleras Restrepo, por solo mencionarlo a él. El caso de Claudia López es sin duda interesante y ella debe saber que lo mejor que puede hacer con el caudal de votos que ya tiene, es seguir ascendiendo en su trayectoria por el Estado. Me perdonarán los otros candidatos, muchos senadores o exsenadores, pero esa experiencia casi nunca es suficiente. Obviamente hay y habrá excepciones. Del Procurador Ordoñez mejor no hablar, porque sería lamentable a estas horas y en estos momentos, devolvernos a la inquisición. Y Timoleón no creo que se lance en estos momentos porque ese sí que tiene historia.

Realmente hay 13 candidatos y candidatas, y ya eso es una exageración. Para evitar que se siga devaluando la presidencia de la Republica, obliguemos a sacar de las hojas de vida la categoría de precandidato o candidato presidencial. Así también se dejará de usar esta posición transitoria como un escalón para lograr avanzar sin mucho esfuerzo, en la vida pública.

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