¿De verdad ministro Cárdenas?

Columnas de Opinión
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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

¡Mija! Te tengo una noticia mala y una buenísima. ¿Cuál quieres primero? La mala –contestó la esposa.  ¡Te informo que por los restantes 16 días de este mes no tendremos nada que comer!  La esposa frunció el ceño porque la noticia era pésima, pero se alegró al recordar que el esposo le había dicho que tenía una buenísima. 
¿Y cuál es la buena?  Ya no tendrás que matarte en la cocina cocinando, lavando ollas y además vas a perder los kilos de más. ¡Plop!

Se parece al cuento del Ministro de Hacienda y de la Junta del Banco de la Republica: Tener la inflación controlada vale oro.  Nos dicen que la meta para el 2017 es de 4.5% y de 3.8% para el 2018  y que incluso podría estar por debajo de la meta.  El plan fiscal proyecta inflación de 4.1% y 3% para el 2017 y 2018 respectivamente.  ¿Por qué está cediendo la presión inflacionaria? No es lógico que la inflación esté cediendo cuando la banca central está bajando agresivamente las tasas de interés.

Supuestamente la inflación se produce como consecuencia de un exceso de liquidez en la economía.  La inflación es manejada por la banca central subiendo o bajando las tasas de interés, y el gobierno por medio de la política fiscal.  El gobierno y la banca central pueden trabajar en el mismo sentido, y algunas veces en sentidos opuestos.  Esto último porque los objetivos son distintos.

El desbordado gasto público del gobierno ha inyectado liquidez a la economía, y lo propio ha hecho la banca central con la agresiva baja de las tasas de interés, sin embargo, la inflación es relativamente baja y con tendencia descendente.  Este no es un comportamiento normal de las variables a menos que haya un desequilibrio bastante serio.  Lo que está sucediendo no puede explicarse con una mayor producción de bienes y servicios, es decir exceso de oferta.  Simplemente, no hay demanda por los bienes y servicios disponibles en la economía.  Los datos de los industriales y comerciantes apuntan a que el consumo está caído y cayendo.

Generalmente, las bajas tasas de interés estimulan el consumo de los hogares, que normalmente representa alrededor del 70% del PIB.  Es decir, que la crisis de la demanda es porque los hogares colombianos han perdido y siguen perdiendo capacidad adquisitiva.  Las cifras oficiales de desempleo han permanecido constantes desde la época de la bonanza de las materias primas.  Por lo tanto, se descarta de plano un aumento del desempleo para explicar la caída del consumo, que además tendría que ser de proporciones gigantescas.  La única explicación posible es que la reducción de la capacidad adquisitiva de los colombianos cayó drástica y dramáticamente como consecuencia de la reforma tributaria.  La reducción de las tasas de interés ha sido inocua debido al excesivo endeudamiento de los hogares colombianos; el crecimiento de la cartera vencida de los créditos de consumo así lo evidencia.  El consumo no reacciona a la baja de las tasas de interés porque no hay capacidad de endeudamiento.

Todo indica que la banca central está llegando al límite en el uso de la herramienta de que dispone, y en algún momento detendrá la baja de las tasas de interés.  La Junta llegará prontamente a la conclusión de que es inútil seguir arando en el mar.

Que la inflación sea baja no es la gran noticia que pregona Cárdenas.  La presión inflacionaria indica que hay demanda.  La razón de ser de la banca central es lograr el punto de equilibrio entre inflación y empleo.  Es decir, nivel óptimo de baja inflación con pleno empleo, y así asegurar la sostenibilidad del crecimiento de la economía.

Si no se da el escenario de que aumenten los ingresos del gobierno por cuenta de las rentas minero-energéticas, la única salida posible es un importante alivio fiscal para los hogares colombianos y un recorte drástico de los gastos del gobierno.

Quien sea llegue a la Casa de Nariño en el 2018, encontrará un panorama económico muy difícil.  El 2018 será peor que este año, y las medidas de choque requeridas anticipan que luna de miel entre el nuevo presidente y el país será cortísima…y los Ñoños ahí.