El caso venezolano demanda acciones inmediatas

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Escrito por:

Germán Vives Franco

Germán Vives Franco

Columna: Opinión

e-mail: vivesg@yahoo.com

Al momento de salir esta columna, el resultado predecible de la Constituyente de Maduro da inicio a un camino de no retorno que ahondará la crisis institucional y generará más zozobra de la que ya existe en el vecino país.  Aunque el resultado final de esta crisis es también predecible, lo que sucederá hasta que llegue ese momento no.

La dictadura de Maduro no tiene de dónde agarrarse, y hay dos escenarios posibles de caída.  Una de ruptura violenta y otra de transición pacífica.  La primera puede ser lograda por los mismos venezolanos, pero la segunda, que es la más deseable de las dos, requiere la participación de la comunidad internacional.

La represión y la violación grave de los derechos humanos de los últimos meses han creado un escenario de responsabilidad penal internacional para Maduro y su gobierno que dificulta aún más los posibles buenos oficios de la comunidad internacional.  ¿Se puede negociar la impunidad del dictador a cambio de su salida del poder? ¿Qué país estaría dispuesto a brindarle asilo político?  Pues tendría que ser un país paria de la comunidad internacional que desconozca la jurisdicción de la CPI, y hoy quedan pocos países dispuestos a desafiar a la comunidad internacional.  Todos pensamos que el país obvio es Cuba, pero Castro no necesita más problemas, máxime cuando supuestamente está a punto de retirarse del poder.

No es descartable un bloqueo militar y económico de varias naciones para forzar a Maduro a abandonar el poder pacíficamente, y luego manejar la logística de la salida.  Algunos de los presidentes y expresidentes latinoamericanos podrían integrar la comisión de desalojo.

Para lograr la salida de Maduro, quien debe andar bastante asustado y paranoico, hay que dejarle ver salidas concretas posibles para que no se sienta acorralado.  Esto haría más fácil su disposición a abandonar el poder.

A Colombia no le conviene la caída violenta del dictador.  Estamos ya sintiendo los efectos de la crisis y del éxodo de venezolanos a distintos países del continente, pero especialmente Colombia.  El incremento del éxodo venezolano de los últimos días es sobrecogedor. Cuando subió Chávez salieron los ricos.  Ahora los que están abandonando el país son mayormente población vulnerable, y con ellos llegan a los países que los acogen problemas indeseables.  Sin embargo, debemos acoger a nuestros hermanos venezolanos con generosidad.  Debemos resistir la tentación de estigmatizarlos y sobre todo la tentación xenofóbica.  En el caso colombiano, hagámoslos sentir bien en nuestro país.

No sabemos el trabajo diplomático silencioso que se está haciendo para lograr una salida a la crisis, pero es el momento de redoblar esfuerzos para evitar un derramamiento de sangre sin sentido.  Las sanciones que impondrán los Estados Unidos y la Unión Europea a Maduro le quebrarán el espinazo tarde o temprano.  Venezuela no solo está aislada diplomáticamente sino que ahora comienza a estarlo económica y físicamente.  Sin ser una isla ni estar bloqueada comercialmente, Venezuela hoy está más aislada que Cuba.  Todos los días se escucha de aerolíneas que suspenden operaciones en Venezuela.  No solo por la incertidumbre generada por los acontecimientos políticos y sus consecuencias sociales sino porque el gobierno venezolano debe mucho dinero y no tiene como pagar.  Muchas compañías, entre esas las aerolíneas, han optado por no seguir tirando plata buena tratando de recuperar plata mala.

El panorama económico es desolador y el manejo de la economía se le salió desde hace rato de las manos al gobierno.  Ojala, esto no lleve a situaciones de hambruna.  Estamos frente a un escenario muy grave y la intervención no da espera.  Maduro debe irse por las buenas o por las malas y en el cortísimo plazo, y este debe ser el principio orientador de toda actividad internacional que tenga que ver con Venezuela.  Se le debe brindar apoyo a la oposición, con la idea de que esté en condiciones de restablecer la normalidad lo más pronto posible una vez Maduro haya abandonado el poder.  Restablecer la democracia en Venezuela será un camino culebrero.
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