A trabajar duro...

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Escrito por:

Alberto Linero Gómez

Alberto Linero Gómez

Columna: Orando y viviendo

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Hemos hablado algunas veces de esa página maravillosa del evangelio en la que Jesús cuenta de los hombres a los que les dieron un dinero mientras el jefe se iba de viaje, y el último de los hombres tuvo miedo y enterró el dinero para devolvérselo intacto al jefe a su regreso. Por supuesto que al jefe no le gustó mucho eso, pues se lo había entregado para que lo trabajara, para que se ocupara con eso, para que lo pudiera en acción, y claro, si obtenía alguna ganancia pues mejor.


Pero pienso que el miedo y también la pereza fueron la excusa perfecta de aquel tercer hombre para quedarse con los brazos cruzados sin hacer nada. Eso pasa muchas veces en la vida de algunas personas. Les da miedo vivir, les da miedo arriesgar, y les da pereza poner en marcha las cosas que han recibido. Todos tenemos talentos, tenemos habilidades impresionantes que tal vez estén dormidas, que duerman esperando que un día las usemos. Pero nos puede el miedo, nos gana la pereza.

Sentimos que así estamos bien, que la vida igual, por más dura o fácil que sea, ya es así, y entonces, para qué hacer esfuerzos por sacar algo de nosotros mismos. Y así es como vamos perdiendo de vista que el futuro se llena de posibilidades cada vez que aprendemos a hacer algo nuevo, cada vez que desarrollamos uno de nuestros talentos. Es como añorar todos los días un trabajo, y pedirle a Dios la posibilidad de un contrato en una empresa, pero no saber hacer nada.

¿Quién te va a contratar? ¡Nadie! O pobre de aquel que lo haga. No podemos enterrar lo que hemos recibido, no podemos dejar de usar lo mejor de lo que tenemos. Hay que darle permiso al corazón de sacar todo lo grandioso que tiene y brillar. Que no se nos haga tarde para hacerlo.

Es el momento de darnos cuenta si estamos haciendo producir los talentos que Dios nos dio. Somos consciente de la responsabilidad que todas esas cualidades, que tenemos, nos generan. No te excuses en los otros, haz lo que te corresponde y da lo mejor de ti en cada uno de los proyectos que tienes. Te bendigo.

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